¡Búscanos en las redes sociales!

Síguenos en Twitter.com/c_indigenas o como @c_indigenas.
Búscanos en Facebook como Corresponsales Indígenas y hazte fan

04/10/2010

Sierra de Oaxaca está en peligro por deslizamientos

Santa María Tlahuitoltepec, Oax., (El Informador).- Al menos 50 millones de personas en México se encuentran expuestas a fenómenos naturales de todo tipo, de los cuales 15 millones, mayoría indígenas, residen en zonas consideradas de “alto riesgo”, y sin posibilidad de optar por alguna alternativa más segura.

En la sierra oaxaqueña miles de casas, habitadas por familias enteras y numerosas se agolpan en laderas y cañadas de la sierra mixe, en puntos altos y sobre terrenos endebles, reblandecidos por las lluvias que han caído sin tregua, día y noche, las más fuertes en los últimos 50 años, afirman sus pobladores. Todo aquí es fango y lodo. El andar por caminos y veredas es tortuoso y difícil.

No hay sitio donde no se observen caídas de agua que arrasan caminos, carreteras o sembradíos. El ruido mantiene en alerta constante a los habitantes de esta región de Oaxaca, que se ha convertido en una trampa.

“Aquí el enemigo no es invisible, se ve y se siente”, afirma Elías González, habitante de Santa María Tlahuitoltepec, cuando habla del clima que domina en el lugar y de los riesgos que existen en estas tierras altas, a veces ocultas por la neblina espesa que las envuelve gran parte del año.

Él mismo estuvo a punto de morir la noche del pasado lunes, cuando un alud arrasó con algunas viviendas, acabando con la vida de 11 de sus pobladores. Su hogar quedó en el filo del derrumbe.

Hace 40 años, un deslizamiento de tierra colapsó esta misma comunidad, hoy habitada por más de cinco mil indígenas. “Vivimos en una alarma constante”, dice Juan Díaz, munícipe en Tlahuitoltepec.

Tanto ahí como en comunidades vecinas se albergan cerca de 100 mil personas en las partes medias y altas de los cerros de la Sierra Norte de Oaxaca, y todas ellas en un cinturón de alto riesgo.

Alejandro Martínez, quien asumirá la presidencia municipal de Ayutla el próximo primero de enero, sabe que la comunidad ya corre peligro, y para no dejar duda muestra a geólogos del Centro Nacional de Prevención de Desastres las cuarteaduras que presentan decenas de casas producto del reblandecimiento de las tierras que están a punto de convertirse en aludes.

Hay casas humildes, hechas con tablones y techos de lámina, pero hay otras construidas con ladrillos y cemento; muchas se encuentran a punto de caer.

Incluso, la carretera que atraviesa la sierra mixe y que pasa justo por el municipio de Ayutla ya perdió uno de sus tramos, que fue arrancado por las lluvias hacia el fondo de la cañada.

Abandonan la zona

Especialistas del Servicio Geológico de México, de la UNAM y del Politécnico Nacional se sumaron a la tarea de evaluación de esta zona para determinar si es necesario implementar un esquema de evacuación en comunidades de la región.

“La situación comienza a dar miedo, porque lo que pasó en Tlahuitoltepec puede suceder aquí. Ya todo se está cuarteando y las casas comienzan a ser abandonadas”, afirma Roberto Victorio Galván, un profesor del Instituto Estatal de Educación para Adultos en Ayutla.

Y en efecto. Por la orilla de la carretera que une a poblados de la sierra de Oaxaca y que conduce hasta la capital del estado en un serpentear de más de 200 kilómetros, se pueden ver a habitantes emigrando a sitios que creen más seguros, pero que en los hechos no lo son.

El entorno es igual en toda el área: irregular y sin tierras firmes o planas. Sólo existen algunas mesetas que no son suficientes para todos los asentamientos.

Al menos 30 municipios se encuentran ubicados a lo largo de la sierra mixe y aunque se encuentran en una zona de alto riesgo no hay forma de reubicarlas.

Oaxaca presenta una fragmentación extrema en su geografía, con extensas cadenas montañosas y terrenos ásperos.

Laura Gurza, directora general de Protección Civil, sabe que en toda esta región, como en otras de Chiapas, Guerrero y Puebla, entre otras, sucede lo mismo.

Admite que lo ocurrido en esa comunidad puede pasar en muchas otras que están asentadas en zonas serranas.

Y no se equivoca. Aquel día, horas después del alud en Tlahuitoltepec, 16 personas murieron tras derrumbarse un cerro en el municipio indígena de Amatán, en la sierra de Chiapas.

Con la muerte de 11 indígenas sepultados por un cerro en Santa María Tlahuitoltepec, suman 35 las personas fallecidas por las lluvias de los últimos días


CRÓNICA
La realidad de la Sierra mixe


Por horas permaneció expectante, silencioso. Su mirada la mantuvo fija en un grupo de hombres que trabajaban con palas en el lugar donde hacía unas horas estaba su casa, justo en una ladera en la parte norte de Santa María Tlahuitoltepec.

Junto a él, cientos de habitantes de la misma comunidad seguían atentos a las maniobras de rescate. Eran casi las seis de la tarde del martes pasado, cuando uno de los hombres que escudriñaban en el lodo se topó con un cuerpo inerte.

En ese momento, Miguel Ángel, un pequeño de seis años, supo que se trataba de alguien de su familia que no pudo escapar del alud que sepultó su hogar, a su padre, madre, cuatro hermanos y a una tía.

En esta comunidad enclavada en la sierra mixe de Oaxaca, la vida corre en medio de cañadas y cerros tapizados de ocotales y pinos. A simple vista parece el sitio ideal para vivir: su aire fresco, puro y perfumado a tierra mojada, hace parecer a la región un remanso de tranquilidad y felicidad. Pero no lo es.

La Sierra Norte de Oaxaca es azotada por aguaceros que la hacen casi inaccesible y peligrosa. Los derrumbes se encuentran por doquier y los escurrimientos, feroces, arrasan con todo.

Como Tlahuitoltepec, otra docena de sitios están al borde del colapso: Tamazulapam del Espíritu Santo, San Pedro y Pablo Ayutla, Santo Domingo Albarradas, Villa de Mitla, Tlacolula de Matamoros, Macuilxóchitl, Teotitlán del Valle, Santa María El Tule y Tlalixtl.

De acuerdo con el mapa de riesgos del país, Tlahuitoltepec forma parte de los mil 300 municipios que son susceptibles de enfrentar alguna calamidad, sólo por su ubicación geográfica.

No hay comentarios.: