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10/03/2009

Luchan por la aceptación de la literatura en lenguas indígenas

Ciudad de México, DF., (NSS Oaxaca).- La metáfora de los escritores en lenguas indígenas en su lucha por ser considerados parte de las letras universales y no exponentes de una hija pequeña de la literatura: es la subida de un cerro. La poeta juchiteca Irma Pineda Santiago, presidenta de los Escritores en Lenguas Indígenas AC (ELIAC), asegura que aunque han empezado a trepar por esa montaña aún no vislumbran la cima.

“Llegar a la cima es tener el pleno reconocimiento de las lenguas indígenas de este país, además de la valorización y el aprecio. Queremos que el reconocimiento venga del corazón de la gente y no sólo por la obligatoriedad que impone la Ley General de Derechos Lingüísticos, ni tampoco por lo políticamente correcto: evitamos la discriminación al cuidar el lenguaje porque es lo políticamente correcto, decimos: ‘señores y señoras’ para no discriminar, y entonces, también incluimos a los indígenas, para no discriminar”, señala.

Las lecturas en voz alta y los espacios para la creación en lenguas indígenas, así como la creación del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas y el Catálogo de las lenguas indígenas nacionales —publicado en el Diario Oficial de la Federación, el 14 de enero de 2008— son pasos que los escritores han dado, pero no son suficientes: “Buscamos el aprecio desde el corazón para las comunidades y pueblos indígenas, para las culturas indígenas y por supuesto para los idiomas y la literatura indígena”, asegura Pineda.

Reconoce que para llegar a la cima falta mucho tiempo, sus retos son grandes: trabajar en la formación de lectores en lenguas indígenas, para ello acuden a escuelas y leen sus textos en su lengua materna, para que los lectores “se enamoren de nuestra palabra, de nuestro idioma”. Pero hay una segunda línea de acción urgente: la formación de escritores, deben hacer literatura de calidad en dos idiomas: en su lengua materna y en español.

Y es que los escritores en lenguas indígenas son doblemente creadores, como asegura Pineda Santiago: “Somos creadores en dos idiomas para dos mundos. Creamos en nuestra lengua materna pero también debemos hacerlo en español, no pensarlo como el traslado de un idioma a otro porque nos queda una cosa horrible en español. Hay que pensarlos como poemas paralelos, un poema creado en nuestro idioma y otro poema en español, que ambas versiones cumplan todos los cánones literarios”.

Lo cierto es que esos escritores que lo mismo crean en zapoteco, mixteco, náhuatl, maya, amuzgo, zoque o en otras de las 364 variantes lingüísticas que hay en México, deben hacer un proceso creativo doble para llegar a todos los mexicanos y para que “la literatura en lenguas indígenas se convierta en nuestro vehículo de comunicación, en el puente entre pueblos y literaturas indígenas y los otros que no lo son”.

Para lograrlo contemplan continuar con el diplomado de Literatura en Lenguas Indígenas, realizar el segundo seminario con la UNAM y redoblar los talleres regionales en el centro, sur y norte de México, donde hay pocos escritores y donde la gente que comienza a escribir está en la primera etapa, la de la recopilación de historias de tradición oral; les falta pasar por la recreación en sus propias palabras de esas historias, y que en una tercera etapa lleguen a la creación propia.

Los 51 escritores —sólo diez mujeres— que integran ELIAC, son creadores de sus propias historias, pero los demás —acaso 200 escritores en todo el país— son recopiladores de las historias de sus pueblos, aunque algunos ya han comenzado a recrear las historias que les cuentan los abuelos.

Los temas de los escritores en lenguas indígenas son variados, aunque mantienen el interés por el espíritu de la comunidad. Pineda dice que la mayoría aborda temas rituales, ceremoniales y de la propia cultura, pero han comenzado a tocar temas muy contemporáneos que ocurren en sus pueblos y comunidades. “He visto textos de chicos de Chiapas que trabajan el tema de la guerrilla, hablan de la lucha de clases y de poder; gente que habla de la migración, sin dejar de recuperar la memoria antigua de los pueblos”.

Afirma que en los poemas o cuentos también están presentes los grandes temas de la literatura universal: el amor, la vida, la muerte, el paisaje cotidiano. La diferencia está en que los escritores en lenguas indígenas abordan esos temas desde la perspectiva particular que tiene que ver con su origen, formación, idioma y desde la forma en que nombran el mundo.

Hay escritores que han dejado la creación para dedicarse al mundo indígena desde la academia y la investigación con un afán de sistematizar el cuerpo literario de sus pueblos. Hay nuevas generaciones de escritores en lenguas indígenas con propuestas más atrevidas, de ser más ceremoniales y ritualistas ahora entran a una etapa más sensualista y erótica. Todos mantienen la conciencia de que el español es el puente que los vincula con los otros hermanos de México.

Aprender a hablar maya será posible en una año en un portal de Internet creado en México

Mérida, Yuc., (EFE).- Por el momento, solo se ofrecen cursos para principiantes, aunque en el futuro pondrá en la red material para niveles intermedios y avanzados.

"Aprender su lengua (la de los mayas) es fácil y enriquecedor por su belleza fonética y la profundidad de su pensamiento ancestral; hablar maya es recitar sabiduría", indica el Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya del Estado de Yucatán (Indemaya) en su página web.

El curso ofrecido está dividido en quince temas base, como la familia, las partes del cuerpo o los puntos cardinales, y cada uno de estos subdividido en siete áreas: vocabulario, frases, gramática, situaciones, conversación, lectura y material extra.

El jefe del departamento de lengua y cultura maya del Indemaya, Gener Chanmay, dijo hoy en declaraciones a Efe que una persona que le dedique dos horas a la semana al aprendizaje de esa lengua indígena podrá terminar el curso básico en un año.

En el portal también se ofrecen canciones y vídeos educativos que pueden descargarse al móvil y los alumnos pueden además enviar sus tareas y presentarse a exámenes que serán calificados por la plantilla de maestros, compuesta por diez personas.

En principio, según los cálculos de la organización, unas cien personas se han mostrado interesadas en seguir el curso, aunque para final de año se espera que haya unos mil alumnos.

Indemaya brinda también cursos de maya en su centro de Yucatán, a los que asiste una media de 150 alumnos al año. Según el Instituto Nacional de Geografía (Inegi), en Yucatán hay 1,2 millones de mayahablantes que representan al 59,5 por ciento de la población del estado.

Los interesados pueden acceder al curso en el portal http://www.indemaya.gob.mx.

Olvidan a niños jornaleros

Durango, Dgo., (Yancuic).- La casa de María Teresa Gregorio tiene piso de tierra y paredes de carrizo. En su interior no hay más que un camastro y un montículo de ladrillos rotos sobre los que reposa el comal para la cocina. Hace nueve años falleció su esposo y ella debió irse, con sus cuatro hijos, como jornalera a los campos de Sinaloa para no morir de hambre. Allá, sin embargo, la muerte resultó ineludible: una de sus tres niñas, la de ocho años, fue aplastada por un contenedor de tomates mientras hacía la zafra.

María Teresa se vale de una vecina para hacerse entender, pues sólo habla náhuatl. Tiene 48 años, no lee ni escribe, pero cuenta que desde entonces arrastra una deuda de 15 mil pesos. En Campo Conejo, donde sucedieron los hechos, no quisieron indemnizarla. Ella asumió los gastos del entierro. “La señora dice que nomás vive con 25 pesos al día”, traduce Juana Domínguez. “Y eso es bien poco, no le alcanza para nada y debe pedir prestado. La deuda no se acaba: por aquí pide, por acá paga, pero vuelve a pedir y ahí sigue”.

Otro niño de Ayotzinapa, en este municipio donde reside María Teresa, tuvo una muerte similar a la de su hija. David Salgado Aranda, también de ocho años, fue prensado por las ruedas de un tractor mientras trabajaba al lado de sus padres y hermanos en el Campo Santa Lucía, de Agrícola Paredes, en Culiacán, el 6 de enero de 2007.

No son los únicos casos. El Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, ha documentado otros cuatro accidentes fatales desde entonces.

Lo que ocurre en los campos agrícolas de Sinaloa, Sonora, Chihuahua y Baja California sintetiza la vejación a la que son sometidos los grupos indígenas, dice Margarita Nemecio, coordinadora del Área de Migrantes de Tlachinollan. “Los jornaleros no solamente son inmigrantes, sino indígenas, y con ese estigma son altamente vulnerables en todos los sentidos: por el contexto de pobreza extrema en sus lugares de origen, el alto grado de marginación, el analfabetismo, el hecho de que la mayoría son monolingües, todo eso merma su calidad de vida, sus derechos humanos”.

En Ayotzinapan no hay drenaje. De las aguas negras que escurren hasta el riachuelo beben guajolotes, cerdos y chivos que atestan las calles de polvo como si fueran perros. Unos cuantos poseen casas de material sólido, tras años de ahorrar lo poco que ganan en los campos del norte. De las 360 familias que pueblan esta comunidad, al menos 300 emigran cada noviembre para retornar en el verano. La dieta principal, allí como en el resto de los 19 municipios que integran La Montaña, es a base de cocacola y papas fritas. La desnutrición es severa, dice Nemecio.

Los jornaleros

Tlapa de Comonfort figura entre los municipios mexicanos con peores niveles de desarrollo humano, igual que el resto de la región, en donde la ONU ubicó en 2007 al más pobre de América Latina, Cochoapa el Grande. El Programa de Atención a Jornaleros Agrícolas de ese estado contabilizó en 2006 a 14 mil 21 jornaleros, 46% de ellos menores de 15 años. El Centro Tlachinollan tiene sus estimaciones e indica que por lo menos 20 mil indígenas se emplean en la cosecha de hortalizas.

El ciclo migrante difícilmente se detendrá. El gobierno municipal es incapaz de crear fuentes de empleo, lo que contendría buena parte del fenómeno, reconoce el alcalde Willy Reyes. “La única manera de romper ese círculo es generando empleos allá en sus lugares, pero, la verdad, la cuestión geográfica, orográfica, de los suelos —montañas— no son fértiles. No hay otra manera, técnicamente o de desarrollo, para meterlos a una generación de empleos”.

El Ayuntamiento de Tlapa funciona básicamente con presupuesto federal, 50 millones para obra pública, del ramo 33. La captación mediante el impuesto predial refleja el nivel de pobreza: 25 mil pesos anuales, según datos del alcalde. Los 42 pueblos y 14 anexos que dependen del gobierno local no tienen otra forma de subsistencia que la economía lograda por las familias en los campos agrícolas del norte de México o migrar a Estados Unidos. En seis meses de trabajo sin derecho a descansar un día, vuelven con ahorros magros —4 mil pesos, refieren algunos— para mantenerse hasta el inicio de la siguiente temporada.

Eso ha costado la vida a muchos adultos. Margarita Nemecio, del Centro Tlachinollan, dice que la principal causa de muerte en la población son las enfermedades crónico-degenerativas, por el contacto con pesticidas. Pero la preocupación mayor es el destino de los niños, que no sólo pierden sus derechos primarios de alimentación, salud y educación, sino que sufren daños irreversibles o mueren.

Ismael de los Santos Barrera tenía un año y ocho meses el 7 de febrero, cuando murió aplastado por un camión de ocho toneladas que era maniobrado en el campo El Sol, de Agrícola Reyes, en la sindicatura de Villa Juárez, Navolato. Sus padres, una pareja adolescente de 17 y 16 años, habían sentado en el surco donde ambos recolectaban ejote. El chofer perdió momentáneamente el control y cruzó al sitio donde estaba el menor, dice el reporte del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan.

“El niño no era trabajador”

El mismo documento cita que los padres fueron empleados sin garantía alguna. La familia había llegado en diciembre, proveniente de la comunidad de Santa María Tonaya, en este municipio. Pertenecen al pueblo indígena me’ phaa, a quienes los contratistas califican de “rebeldes”, por reclamar sus derechos.

“Tenemos conocimiento de que las empresas que solían contratarlos, no lo hicieron en esta ocasión, eso fue algo que comentaron algunas trabajadoras sociales de algunos campos que se recorrieron en noviembre de 2008. Los argumentos fueron varios, pero los que más sobresalieron eran con tintes impregnados de discriminación a estos grupos. Fuera porque eran muy rebeldes, si no les cumple la empresa se van del campo, porque protestan mucho, porque se molestan si no contratan a los niños”, señala el informe.

Ismael fue sepultado en Villa Juárez. Sus padres cedieron a la presión de los dueños de la empresa. Hasta hoy la Procuraduría estatal no fincó responsabilidad penal para nadie y tampoco se obligó al pago de indemnización. “Hay una omisión completa de la ley, ya que de acuerdo con la versión del abuelo de Ismael de los Santos, el patrón le dijo que después se arreglaban, ya que el niño no era un trabajador de la empresa”, cita el documento.

Son casos que aturden a las organizaciones de la sociedad civil. Una veintena de ellas emitieron un comunicado de prensa a principios de marzo para exigir un “alto al etnocidio contra la niñez indígena”. “No hay una institución que vele por los derechos de los niños indígenas migrantes, por el contrario, cada año se multiplican casos graves de violaciones a los derechos humanos relacionados con muertes violentas de niños y niñas que se encuentran trabajando o jugando dentro de los campos agrícolas”, denuncian.

Es una postura que no comparte la diputada federal del PAN por Sinaloa e integrante de la Comisión de Asuntos Indígenas, Gloria Valenzuela García. “Lo que ocurre no solamente se ha visto en el tenor de los accidentes, sino que se ha estado trabajando para evitar que sucedan situaciones que se deben erradicar”, afirma. “Y como diputados no hemos visto la necesidad de presionar a las autoridades, porque hay buena respuesta del Ejecutivo”.

Cuando Timoteo perdió un brazo

El 3 de septiembre de 2007, Daniel Chacón Chávez, de 17 años, encendió la troca en la que llevaría a un grupo de jornaleros a los cuartos que ocupaban en Ciudad Jiménez, Chihuahua. Habían terminado sus labores a las seis de la tarde, y unos cuantos se formaban a pocos metros, en espera de su raya, entre ellos Celso Ventura Gálvez, de 22 años. El hijo de dos años del jornalero tlapaneco, Timoteo, aguardaba junto a su madre, infantes y más adultos, sentados en una pileta. Chacón aceleró en reversa y los embistió a todos.

Timoteo perdió el brazo derecho al ser prensado entre la pileta y la defensa del auto. Celso dice que Chacón jamás hizo caso de los gritos de advertencia hechos por él y otros. Fue el comienzo. Dos horas después, en una clínica de Parral, a 45 minutos por carretera, le dijeron que el niño perdería el brazo. No se resignó y lo trasladó a Torreón. Llegó a las 3:00 de la madrugada del día siguiente, y 12 horas más tarde lo atendieron sólo para concluir lo mismo. Le amputaron el brazo.

El responsable no fue encarcelado. La averiguación previa 105-436/2007 dice que el Tribunal para Menores dictó un procedimiento de externación, que lo puso bajo custodia de sus padres, tras fijarse un pago provisional para la reparación del daño de 40 mil pesos. El dueño del rancho El Carmen, Manuel Monárrez Huerta, no se hizo responsable, bajo el argumento de que el menor no era su empleado y de que el accidente ocurrió fuera de los cultivos. Celso Ventura, el padre, corrió con los gastos hospitalarios.

“Ahorita me siento bien triste porque veo que mi hijo nació así, completo. Dios le trajo así completo, pero ahorita ya no tiene un brazo. Yo siento difícil así”, dice su padre, sentado en el patio trasero de su vivienda, que construyó en el extremo nororiente de la colonia Filadelfia, un asentamiento evangélico creado para los expulsados de comunidades indígenas católicas. “Quiero que se haga justicia porque para mí eso, lo que hicieron, está mal. Yo exijo que se vea, que no se puede quedar así, es un niño”, expresa.

Las condiciones que posibilitan la violación de los derechos humanos de los pueblos indígenas son las mismas de hace 20 o 30 años, esclavizantes, con trabajos a destajo y sin protección para los infantes, dice Margarita Nemecio. “Simplemente esclavizas a toda la familia porque te resulta una mano de obra sumamente barata. Es más redituable para ellos tenerla mecanizada de esta forma por los costos que significan: el sur aporta la mano de obra que requiere el norte”.

Se quejan por cancelación del II Foro de Jóvenes Hablantes de Lenguas Originarias

Puebla, Pue., (La Jornada de Oriente).- En un claro ataque a la libertad de expresión y a unos cuantos días de llevarse a cabo el II Foro Nacional de Jóvenes Hablantes de Lenguas Originarias, el rector de la Universidad Intercultural del estado de Puebla, Vicente Luna Patricio, canceló el encuentro juvenil, incluyendo el cese de la Tercera Estancia Artística que se desarrollaba en las instalaciones de la casa de estudios, desde el pasado 3 de marzo.

Así lo informó un grupo de jóvenes originarios de la Sierra Norte de Puebla, y de la zona de las montañas de Veracruz, que pertenecen a la asociación Laboratorio Escénico A C, organismo a cargo de la organización del foro que se realizaría los días 11, 12 y 13 de marzo, y al que acudirían unos 5 mil jóvenes de la República. De acuerdo con los quejosos, la decición fue tomada por el gobernador del estado.

Notoriamente molesta y desanimada, Nati Rigonni, escritora y promotora del acto, expuso, “se trata de un ataque a la libertad de expresión de los jóvenes indígenas de México, a los chavos que pertenecen a la comunidad universitaria intercultural, que tanto luchó por ser sede del foro, a los compañeros nahuas que viajaron desde Tehuipango, Veracruz, para colaborar en los preparativos, a los campesinos y jornaleros miembros de la comunidad totonaca que de manera generosa trabajaron hombro con hombro con nosotros, a los catedráticos, intelectuales e investigadores que presentaron sus ponencias”.

“Esto –agregó– es una burla a los acuerdos firmados en la Cumbre Iberoamericana de jefes de estados, cuyo eje temático fue Juventud y desarrollo, que también signó México”.

Nos sentimos muy defraudados, expuso a los medios de comunicación, pues ya llevábamos un avance del 95 por ciento de los trabajos programados. Nos da mucha pena que el gobernador haya hecho esto, cuando él también es de raíz indígena y sabe perfectamente bien los problemas a los que nos enfrentamos en la actualidad”.

Rememoró que fue el mismo rector de la UIEP quien pidió a representantes de la Comisión para la Conformación del Parlamento de Jóvenes Hablantes de Lenguas Originarias que la universidad poblana fuera sede del segundo foro, solicitando a la vez la realización de una estancia artística en las instalaciones de la institución.

El foro de 2007, contó con el apoyo del Banco Mundial. Esta vez, la segunda edición, tuvo el respaldo del Conaculta, de la Universidad Veracruzana, del Consejo Nacional de Promoción a la Lectura, la Comisión Nacional para el Desarrollo de Pueblos Indígenas, Además, es un proyecto becado por el Fonca, a través del Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales, emisión 2008.

Ante ello, argumentó, “somos un organismo serio. Para este año habíamos buscado la colaboración de los investigadores más prestigiados de México, para hablar de diversos temas, pero también planeamos presentaciones de libros, teatro, danza y música. Creo que no se vale, que a dos días de la inauguración nos den esta noticia”.

Inicialmente, el acto iba a desarrollarse en la Sierra de Zongolica, Veracruz; sin embargo, a petición del rector desde el 23 de octubre, el Laboratorio Escénico trasladó el foro a la comunidad de Lipuntahuaca, en Huehuetla.

Faltando tres días para el inicio del acto, el pasado sábado el rector de la UIEP convocó a una reunión para informar a los estudiantes, integrantes de la asociación y catedráticos que “‘por instrucciones del señor gobernador Mario Marín Torres se suspende el acto’, sin ofrecer un argumento claro, salvo que las órdenes se cumplen, y que la universidad es un organismo descentralizado, pero no autónomo”.

El mismo sábado, Vicente Luna, quién sólo permanece en la universidad una o dos veces por mes –según declaración de los estudiantes–, pidió a los jóvenes nahuas de Tehuipango que abandonaran las instalaciones de la institución, a más tardar a las 12 horas “para evitar tensiones”.

Por lo ocurrido, los jóvenes se trasladaron a esta capital poblana para dar a conocer la penosa situación, y manifestar que están en contra de este tipo de acciones que dificultan la participación de los indígenas en el desarrollo de sus comunidades.

Hasta ayer por la tarde, miembros de la asociación buscaban la posibilidad de dialogar con las autoridades estatales de Puebla, para que el proyecto “no se caiga” y se realice sin más problemas para las fechas anunciadas. “Nos interesa que se realice sin más aplazamientos, pues contamos con toda la infraestructura: estantes para la exposición de libros, artesanías y gastronomía; 16 fosas sépticas ecotécnicas, un área lúdica con columpios y redes para escalar, una zona de campamento, un pequeño templete para las actividades artísticas, y otras áreas, como el destinado a la prensa nacional”.

Planes de educación indígena, afectados por la baja de fondos

Ciudad de México, DF., (La Jornada).- El desplome presupuestal de 400 millones a 261 millones de pesos en la Dirección General de Educación Indígena (DGEI) ha detenido varios proyectos, pese a que la población escolar que atiende –cerca de un millón 300 mil niños– está en un contexto "más dramático", pues menos de 50 ciento por ciento de los indígenas que ingresan a primaria logran llegar a la secundaria, manifestó Rosalinda Morales Garza, responsable del organismo.

Frente a ello, la funcionaria señaló: "no se puede ir a una estrategia de fortalecimiento si no llevas recursos".

Inclusive, aseveró que debido a ese recorte "tendríamos casi que acogernos a la Ley de Desarrollo Social", la cual establece, entre otras cosas, que "ningún programa" en la materia puede tener un presupuesto "menor al previo".

En entrevista, expresó que apenas 10 por ciento de la matrícula en enseñanza indígena, esto es, 130 mil niños, tiene acceso a equipos como Enciclomedia o cuenta con bibliotecas escolares o de aula.

Pese a las condiciones de marginación, pobreza extrema y exclusión de los mínimos de bienestar, 88 por ciento de escuelas indígenas mejoraron sus puntuaciones en matemáticas y español, en un promedio de ocho y 13 unidades, respectivamente, en la reciente Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares.

Sin embargo, a la DGEI se destina sólo 2 por ciento del presupuesto total de la Subsecretaría de Educación Básica, a pesar de que atiende a ocho por ciento de la matrícula de prescolar y cinco por ciento de la de primaria, añadió.

Morales Garza afirmó que en la distribución inicial del presupuesto "las universidades interculturales tenían cero pesos y de repente tuvieron 100 millones. ¿De dónde? Creo que de lo nuestro, de lo que nos quitaron". Abundó que, aunque el presupuesto se distribuyó en el mismo universo del sector indígena, "no tendría que ser a costa del par".



Haber dado a esta dirección un presupuesto "histórico" de 170 millones de pesos, “cuando por fin se logra un alza importante –en 2008 la Cámara de Diputados aprobó 400 millones–, y volver a dejarlo caer es un signo inequitativo”, porque en la "base de la pirámide está la enseñanza básica y es a la que menos se da por alumno en términos de asignación del gasto público".

La funcionaria precisó que, ante la falta de fondos, se ha detenido el envío de mayores subsidios a las entidades para mejorar las condiciones de operación, así como la posibilidad de ir a un mayor número de escuelas con los equipos técnicos especializados. Además, continuó, no se han podido mantener las 90 horas de especialización de los asesores técnico-pedagógicos y se ha frenado la ampliación de la participación de las comunidades indígenas en las tecnologías de la información.

En relación con el mejoramiento de las escuelas para ese sector de la población, que en su mayoría no cuenta con espacios escolares dignos, apuntó: "está fuera de nuestras manos" el programa de infraestructura, ya que esa decisión depende del Consejo Nacional de Fomento Educativo.

Sobre la profesionalización de los docentes indígenas –56.4 por ciento de profesores de primaria no se han titulado o no han concluido sus estudios–, dijo que la meta es lograr que al finalizar el sexenio los maestros obtengan "el grado o por lo menos estén en camino de lograrlo" mediante modelos flexibles, como la presentación de un examen por conocimientos para obtener el título.

Ordena gobernador de Puebla posponer encuentro de jóvenes indígenas

Puebla, Pue., (Notimex).- Dos días antes del Segundo Foro Nacional de Jóvenes Hablantes de Lenguas Originarias, en el municipio de Huehuetla, se pospuso por órdenes del gobernador Mario Marín Torres, señaló Yesenia Muñoz, directora general del encuentro.

En entrevista, dio a conocer que Vicente Luna Patricio, rector de la Universidad Intercultural del Estado de Puebla, se comunicó ayer con ella para informarle que el evento no podía llevarse a cabo, por disposición del gobierno del estado.

Agregó que tras la llamada, se reunió con Fidencio Romero Tobón, titular de la Comisión Estatal para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (Cedpi), quien cambió el discurso al señalar que la orden fue por la falta de recursos.

Explicó que este foro se organizó desde hace dos años y llevaba un avance de 97 por ciento, por lo que reprobó la determinación de las autoridades estatales para posponer un evento nacional en el que se contaría con la participación de tres mil jóvenes indígenas del país.

"Ayer nos llamaron y nos llegó un oficio, entre tantas excusas hoy, la gente del Cedpi alega que en la gira del gobernador que hizo el pasado jueves, pasó algo grave y que no había las condiciones para tal encuentro", refirió.

La directora del Segundo Foro Nacional recordó que el primer foro se llevó a cabo en abril de 2007, en el municipio de Tehuitzingo, Veracruz, y desde entonces se escogió como sede el municipio de Huehuetla, Puebla para la segunda edición.

La convocatoria fue hecha por la Universidad de Puebla en coordinación con la Universidad Intercultural desde que conocieron que el municipio de Huehuetla, Puebla sería la sede, pero ahora les posponen el encuentro.

Calificó como una falta de respeto de las autoridades estatales para los participantes, además de un acto de represión a la libertad de expresión de los jóvenes indígenas, no sólo de Puebla, sino de San Luis Potosí, Veracruz, Oaxaca, Estado de México, Distrito Federal, y de otros estados, quienes estarían presentes.

Aseguró que para este evento se diseñaron círculos de discusión, talleres, teatro, danza, música, fotografía, diseño gráfico, grabado, escultura, artesanías, gastronomía y otros foros de discusión en torno de las lenguas indígenas como totonaco, mixe, otomí, náhuatl, entre otros.

Muñoz destacó que harán caso omiso a la orden del gobierno de Puebla por lo que el foro se desarrollará en próximos días, aunque aún está por confirmar la sede, la cual será sin duda en el estado de Veracruz donde ya autoridades universitarias y estatales les han expresado su apoyo.

A través de la página www.laboratorioescenico.org se publica el programa de este encuentro y algunas fotografías que muestran el avance de los campamentos que los indígenas de Huehuetla, Puebla prepararon para recibir a más de tres mil asistentes.

PARECE QUE, EN PARAGUAY, LA TRAGEDIA DE LOS INDÍGENAS YA NO TENDRÁ SOLUCIÓN

Por David Galeano Olivera ( * )

Especial para Corresponsales Indígenas

Asunción, Paraguay.- Puede que más de uno piense que lo que viene a continuación se trate del argumento de una película de ciencia ficción o el contenido de alguna novela de terror; sin embargo, debo aclarar que se trata de una historia verídica y actual. Lo concreto: parece que, en Paraguay, los Indígenas ya no encontrarán solución a sus numerosos problemas, a pesar de las buenas intenciones del Presidente Lugo. Naiporâiniko pe mba’e vaiete oikóva hesekuéra. Ha’ekuéra niko oiko asy hikuái ha avave ndohechakuaaséi Ñande Ypykuéra rekove asy.
Desde 1492 los Indígenas que habitaban y habitan América; y en particular, el Paraguay han contabilizado, con ansiedad y dolor, los interminables e inhumanos segundos, minutos, horas, días, meses y años de crueles padecimientos. Desde entonces y hasta hoy han pasado más de 500 años y los sufrimientos y humillaciones, lejos de acabar, se han vuelto más intensos y despiadados. Al momento de producirse el mentado “encuentro de dos mundos”, los Indígenas en Paraguay eran extraordinariamente numerosos; hoy, en cambio, la estadística señala que apenas son cerca de cien mil personas (menos del 2% de la población del Paraguay), que pertenecen a su vez a 17 Naciones o Parcialidades. Lo más triste es que varias de esas parcialidades o naciones cuentan con pocos sobrevivientes, así por ejemplo, los conocidos con el nombre de Chamakokos no pasan de 200 últimos indivíduos; por su parte, los Guana, Sanapana, Angaite y Manjui poseen, cada parcialidad, apenas 400 a 500 últimos miembros. Estas naciones son víctimas de un horrible e imparable etnocidio, que implica la más perversa forma de la muerte, ya que ella no solamente es física sino también cultural. En otras palabras, la desaparición de estos últimos sobrevivientes también sentenciará la desaparición de esas naciones o parcialidades de sobre la faz de la tierra.
Históricamente los Indígenas que habitan el Paraguay han sufrido todo tipo de vejámenes, así, fueron asesinados, cazados, violados, torturados, perseguidos, discriminados, despreciados, postergados, expulsados, reducidos, vendidos, esclavizados. Con el tiempo, sus bosques fueron destruidos por la codicia de los grandes y poderosos terratenientes o latifundistas (declarados y encubiertos) dueños de grandes extensiones de tierra en el Paraguay. Hoy las comunidades indígenas ya no son dueñas de aquellas tierras que tiempo atrás eran de su propiedad. Ellos fueron expulsados de sus tierras por esta jauría de mercaderes de la naturaleza. Hoy, sin los animales silvestres, sin sus árboles y enormes bosques, sin la miel, sin los cursos cristalinos y sanos de agua; ellos se ven obligados a abandonar sus antiguos asentamientos y volcarse a la gran ciudad para mendigar un pedazo de pan. Nadie les tiene consideración. Son poco menos que animales. La degradación es tan grande al punto que adultos y niños deben hasta prostituirse para obtener el pan diario. Es vergonzoso y vergonzante ver a niños indígenas tan pequeños, semidesnudos, expuestos al calor, la lluvia o el frío, en alguna esquina Asuncena pidiendo una moneda o un pedazo de pan.
Yo creí que con el advenimiento del nuevo gobierno en el Paraguay muchos de esos terribles padecimientos indígenas por lo menos se reducirían. El día de la asunción presidencial, muchos fuimos los que sentimos una gran satisfacción cuando por primera vez en la historia veíamos que una mujer indígena asumía la presidencia del Instituto Nacional del Indígena (INDI) y, al mismo tiempo, escuchábamos al nuevo Presidente de la República anunciar un plan de acompañamiento a las sufridas comunidades Indígenas del Paraguay. Sin embargo, han pasado siete largos e inacabables meses y prácticamente no se ha hecho nada por mejorar la situación de los mismos. La reivindicación de una vida digna para las comunidades indígenas está aún muy lejos; y hoy, así como están las cosas, creo -sin ser pesimista- que ya no será posible pues no existe voluntad política ni para dignificar las condiciones de vida de los Indígenas ni para el mejoramiento del Paraguay en general. La mayoría de los políticos está lejos de querer trabajar por la justicia y el bienestar social. De hecho que hay excepciones, pero en este caso -cuando se trata de la búsqueda del bien común- las excepciones no tienen sentido y NO valen. Rencillas personales, enfrentamientos, divisiones, pujas inacabables por el poder, etc. son la constante en los tres Poderes del Estado Paraguayo. Las autoridades viven enceguecidas por el poder y ya no atinan a observar las necesidades de la gente común del Paraguay; y mucho menos, las necesidades que padecen los Pueblos Indígenas.
Así las cosas ¿Para qué sirve el INDI (Instituto Nacional del Indígena) en su condición actual?, pues… para nada. Incluso los propios indígenas no se dan cuenta de que esa institución, sumida en la más absoluta precariedad y abandono, nunca será la solución a las necesidades indígenas. La problemática indígena es tremendamente complicada y para su solución requiere de sumas varias veces millonarias; y -a fuerza de ser sinceros- eso dinero el Paraguay no lo tiene. Es más -siendo más sinceros aún- la problemática Indígena no fue y no es la prioridad del Estado. Esta afirmación nos conduce a una conclusión “difícil de digerir” pues parece que ya no existe ni existirá solución para los problemas indígenas. El INDI es apenas una burda excusa para mentir a los indígenas y mantener por algún tiempo más la “ilusión” de ellos de acceder a una vida digna y sobre todo de volver a vivir a sus anchas; es decir, como vivían antes de la llegada de los conquistadores. Lastimosamente eso, en las condiciones actuales, ya no será posible. La situación se volvió insostenible. Ellos ya no pueden ni podrán reunirse en su templo a cumplir con su ritual del ñembo’e jeroky. Las sonajas y las takuaras ya no pueden sonar. Ya no pueden beber su kaguy (chicha). Ya no pueden reunirse en asambleas. Ya no pueden cumplir regularmente con ninguno de esos ancestrales principios sagrados y comunes a prácticamente todos ellos. Y pensar que esos principios son la razón de sus vidas. Hace tiempo que los Indígenas comenzaron a borrarse y a sobrevivir en esta amenazadora oscuridad. Se hicieron invisibles a nuestros sentidos (están pero no están), de ahí que nosotros nos hicimos insensibles a sus padecimientos. Cada vez que los Indígenas aparecen reclamar los daños y perjuicios de la degradación inhumana a la cual los sometimos, alguien o algunos se encarga/n de levantar la alfombra y meterlos debajo, como esa molesta e indeseada basura va a parar bajo esa fina alfombra, que cubre nuestras miserias. Creo también que hay autoridades que están “bombeando” al Presidente, pues él dice una cosa en este asunto y otros se encargan de desmentirlo.
Como decía anteriormente, y siendo sinceros, el presupuesto del INDI apenas contempla el pago de sueldo para sus empleados. El presupuesto del INDI no sirve ni servirá para las grandes obras sociales tendientes a dignificar la vida de los Pueblos Indígenas, tales como, adquisición de tierras, construcción de viviendas, atención sanitaria, cobertura educativa incluyendo la planificación de un modelo educativo consecuente y respetuoso de la propia identidad cultural de cada una de las Comunidades Indígenas. El presupuesto que el Estado Paraguayo le asigna al INDI es una burla que solamente apunta a prolongar un poco más en el tiempo la triste ilusión de estos hermanos que sueñan con días mejores, pero que -así como están las cosas- ya no será posible. Naiporâi umi mba’e vaiete ojejapóva hesekuéra. Naiporâietevoi.
Hace unos días, cuando la primera mujer indígena nombrada para presidir el INDI, fue destituida; el Presidente de la República anunció la realización de un gran Congreso Indígena, en la capital del país, para elegir, ellos mismos, al futuro Presidente del INDI. Para cumplir con ese propósito, el Estado desembolsaría mil ochocientos millones de guaraníes. Demás está decir que una gran ilusión se apoderó de los Indígenas. Por fin, elegirían a uno de entre ellos para dirigir la institución que los representa. Sin embargo, unos días después, esa idea fue sustituida por otra: que en cada comunidad se haría las elecciones, sin tener que venir a la capital. Molestos por el incumplimiento de la primera palabra empeñada, los Indígenas decidieron venir desde distintos puntos del país hasta Villa Hayes, ciudad próxima a la capital. Allí desarrollaron su congreso que contó incluso, por unos minutos, con la presencia del Presidente de la República. Allí estuvieron, como siempre, en condiciones absolutamente precarias, sin alimentos, sin agua que beber, como animales; expuestos a 45 grados centígrados de calor. Después de iniciado el congreso, se enteraron que el gobierno no reconocería las resoluciones del mencionado congreso. Una vez más fueron engañados, manoseados y degradados. Una desilusión más que debían sumar a las millones de desilusiones que cargan en sus hombros desde hace más de 500 años. Una vez más, nosotros (los dueños de ellos, los dueños de la verdad, los dueños de sus vidas) resolvíamos a nuestra manera lo que a ellos les conviene.
Entre tanto, en algunos canales de televisión y radioemisoras, algunos periodistas mendigaban agua potable, comida, ropa y medicamentos para los Indígenas participantes del Congreso desautorizado. Esto fue dantesco. Al fondo se observaba a algunas mujeres lavando sus ropas en un sucio tajamar y algunos niños bebiendo agua en ese mismo tajamar.
Llamativamente, durante los días previos y durante el congreso, mucha gente protestó por los miserables mil ochocientos millones de guaraníes que el congreso costaría. Más de uno dijo que los indígenas no merecían ese “regalo”, más aún tomando en cuenta que ellos son unos haraganes, oportunistas, borrachos, sinvergüenzas; en fin, la escoria de la humanidad; pero nadie recordó a los miles de ladrones de “guantes blancos” que han robado al Paraguay millones de veces más (en dolares) que los miserables mil ochocientos millones de guaraníes solicitados por los Indígenas. Nadie se acordó de los grandes coimeros de la administración pública, de quienes han robado en la aduana, en puertos; ni de los grandes traficantes de drogas; ni de las millonarios saqueos en los Ministerios y entes del Estado. Nadie maltrató a estos bandidos de guantes blancos, nadie los trató de haraganes, o de oportunistas, o de sinvergüenzas. Es más, muchos de ellos han recuperado su imagen impoluta, y hoy ocupan importantes cargos en la administración del Estado. Por otra parte, estoy seguro que en cualquier congreso partidario se gastó mucho más de mil ochocientos millones de guaraníes y de hecho nadie nunca dijo nada, y sus organizadores y participantes no fueron tratados de haraganes, oportunistas o sinvergüenzas. Esta situación, evidenció que la sociedad paraguaya sigue siendo xenofóbica, sigue siendo racista, sigue tratando a los Indígenas maliciosa y peyorativamente. La ocasión sirvió para sacar a relucir viejos, infundados e inacabables prejuicios que existen hacia los Indígenas. En el fondo, el reclamo ciudadano no fue por los mil ochocientos millones de guaraníes sino que la circunstancia se convirtió en un espacio para denostar a los Indígenas, para recordarles que no son gente, para recordarles que siguen siendo puercos, haraganes, oportunistas y sinvergüenzas; que son despojos humanos. Nadie entiende ni quiere entender que ellos son distintos a nosotros, y que tienen derecho a su identidad. Ellos tienen una concepción diferente de la vida, del trabajo.
De remate, cuando concluyó el Congreso Indígena, los líderes solicitaron al gobierno el pago de los mil ochocientos millones, para cubrir el alquiler de camiones (ni siquiera ómnibus) para el retorno (transportados como vacas) a sus lejanos asentamientos y para cubrir alguna necesidad básica (alimentos y medicamentos). Ante el pedido -y sin entrar a considerar la humillante e inhumana situación que atravezaban los Indígenas- en tono burlón y soberbio, el representante del gobierno dijo que los indígenas no recibirían la suma mencionada y que ellos aprendieron bastante bien todas las artimañas de los políticos paraguayos. Ante este hecho, los Indígenas resolvieron sitiar dos plazas céntricas de Asunción (la plaza Uruguaya e Italia) para protestar ante este nuevo atropello. Es seguro, ante esta nueva oportunidad creada para denigrarlos, que ellos estarán expuestos a la consideración ciudadana sin agua, sin sanitarios, en el suelo. En unos días más, ellos se convertirán, una vez más, en una pestilente molestia para más de un ciudadano capitalino, y en una razón para que la ciudadanía reclame su expulsión de esos sitios. Son como pelotas sin manija. Son desterrados continuamente, de un lugar a otro; sin importar que sean ancianos, bebés, niños o mujeres, muchas de ellas embarazadas. De esto se deduce que el calzado nunca nos molestará mientras no nos apriete.
Para “completar” esta dolorosa tragedia, uno de los canales de televisión, mostraba la imagen más perversa de la degradación humana: un niño Indígena Mbya Guarani, huérfano, de aproximadamente 2 años de edad, con apenas 5 kilogramos de peso. El mismo vive en una lejana comunidad del Departamento de Ka’aguasu, llamada Mcal. López. Su padre adoptivo quien vino para participar del Congreso Indígena, lo trajo consigo. El niño se encontraba hospitalizado en el Centro de Salud de Villa Hayes, víctima de un cuadro severo de desnutrición. Hasta hoy, en el Paraguay, nunca había vista una imagen tan desgraciada como esa. Solamente me tocó ver algo parecido en algunos informes procedentes de Africa. En la criatura se apreciaban perfectamente todos los huesos del cuerpo, cubiertos por su fina y trasparente piel. En otras palabras, piel y huesos. Diego es su nombre y se debate entre la vida y la muerte. ¿Qué hizo el Estado?. Nada. Al pié del informe periodístico anunciaban unos números de teléfonos a los cuales podían llamar las “almas caritativas” a donar leche, pañales y ropitas. Diego no existe para las autoridades y creo que tampoco existe para Dios. Así es cuando me pongo a pensar ¿porqué por lo menos Dios no les hace caso a los Indígenas?. ¿Porqué no hace algún milagro?.
La dolorosa imagen de Dieguito es también la verdadera imagen de los indígenas: cruel, despojada, miserable, degradada, inhumana…
Hace mucho tiempo que el ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI viene denunciando los padecimientos que sufren los hermanos Indígenas que habitan el Paraguay, pero nadie escuchó nuestros lamentos. Hemos aportado lo que pudimos. Procuramos crear conciencia en la ciudadanía al respecto, ya sea en reuniones, congresos, instituciones educativas, y en Internet (varias de nuestras denuncias han sido reproducidas en numerosos sitios de todo el mundo). El ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI no tiene los recursos; en otras palabras, no tiene dinero, solamente está imbuido de buenas intenciones. Lastimosamente, en esta problemática las buenas intenciones no sirven para nada.
Es urgente y perentorio que las autoridades nacionales hagan algo a favor de los Pueblos Indígenas; ya que si eso no ocurre, el fin de los tiempos se acercará más raudamente a ellos. Los Indígenas están tocando fondo y eso es trágico. Por eso digo -así como están las cosas- que, en Paraguay, los Indígenas ya no encontrarán solución a sus numerosos problemas, a pesar de las buenas intenciones del Presidente Lugo. Naiporâiniko pe mba’e vaiete oikóva hesekuéra. Ha’ekuéra niko oiko asy hikuái ha avave ndohechakuaaséi Ñande Ypykuéra rekove asy.

(*) Docente universitario. Presidente (Director General) del ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI. Profesor, Licenciado y Magister en Lengua Guarani. Escritor bilingüe. Traductor público. E-mail: dgo@paraway.net.py – ateneoguarani@tigo.com.py

Capacita CEDIPIEM a mil 500 indígenas vs violencia

Toluca, Méx., (El Diario).- El vocal ejecutivo del Consejo Estatal para el Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas del Estado de México (CEDIPIEM), Rafael Díaz Bermúdez, informó que han estado en constante coordinación con el Consejo Estatal de la Mujer y Bienestar Social (CEMYBS), al capacitarse a mil 500 indígenas con el objetivo de erradicar la violencia intrafamiliar.

“Hicimos unos cursos de capacitación para prevenir la violencia, para hablarles de sus derechos, pero también para hablarles de las obligaciones que tienen para que no se de una confusión y sientan a veces que rompemos con la armonía que ya se tiene, que ni el hombre sea más ni la mujer, sino que todos, de manera igualitaria, puedan ejercer sus derechos así como cumplir con sus obligaciones”.

Destacó que con la “Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia del estado de México”, ésta no sólo favorece a un sector tan especial como lo son las mujeres y las niñas, sino también a toda la sociedad en general para evitar que cualquier persona sea maltratada.

Mencionó que los cursos de capacitación consisten en pláticas, experiencias de gente que ha vivido la violencia y cómo solucionaron el problema, por lo que son de carácter preventivo, con la participación de mujeres de todas las edades.

“La violencia persiste, básicamente, por el machismo aún existente, porque a veces los hombres no quieren reconocer el valor tan importante que tiene la mujer y se sobrepasan los límites, muchas veces, aprovechándose de la fuerza física y se desencadena la violencia”.

Sin embargo, dijo, la violencia es generalizada, pues no se puede decir que sólo en los pueblos y comunidades indígenas existe, debido a que los seres humanos son personas que algunas veces tienen actitudes agresivas y se desencadena la violencia.

“Tanto las drogas como el alcohol, también son factores que abonan en la violencia intrafamiliar, que no es exclusivo de las comunidades y pueblos indígenas, sino que existe en toda la sociedad en general; afortunadamente en los pueblos se ha erradicado más el alcoholismo al igual que con diversas acciones, inclusive, las propias iglesias participan en la erradicación de los vicios hasta de la violencia intrafamiliar”.