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23/03/2009

Reprochan falta de apoyo a zona maya

Cancún, Q.Roo., (Reforma).- Al aproximarse el Cuarto Informe del Gobernador de Quintana Roo, Félix González Canto, el Partido Acción Nacional (PAN) reprochó al mandatario estatal su desatención al campo quintanarroense y en particular a la zona maya.

"El Gobierno del Estado se ha olvidado rotundamente de la zona maya", dijo el regidor panista en Lázaro Cárdenas, Joselín Ávila Correa.

En el Municipio de Lázaro Cárdenas, uno de los cuatro de la zona maya del Estado, hasta la fecha no existe un desarrollo positivo que impulse y apoye suficientemente a las comunidades, aseguró.

El concejal anticipó que las acciones que anuncie el Gobernador en su cuarto Informe serán intrascendentes y de poco significado para esta demarcación ubicada al norte de la entidad.

"Las actuales Secretarías del Estado, sólo le han apostado a las obras de impacto político olvidándose de las verdaderas necesidades de este Municipio, incluso el desarrollo con este Gobierno aún se ve muy lejano", dijo Ávila Correa en conferencia de prensa.

El regidor aseguró que los logros en el sector agropecuario y pesquero han provenido de la gestión de recursos provenientes del Gobierno federal.

"Los únicos beneficios productivos que se han presentado en este Municipio han sido los emanados del Gobierno federal", dijo.

El 26 de marzo González Canto presentará su Cuarto Informe de Gobierno.

Derechos indígenas en México no son realidad: CNDH

Ciudad de México, DF., (La Crónica de Hoy).- Los derechos de los indígenas en México no son realidad, a pesar de las modificaciones legales y el reconocimiento que se hace en la Constitución hacia sus comunidades, afirmó el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), José Luis Soberanes Fernández.

Tras firmar un convenio de colaboración con el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) para fortalecer la protección y difusión de los Derechos Lingüísticos de los pueblos y comunidades indígenas, el dirigente lamentó que los derechos de más de once millones de indígenas, el equivalente al diez por ciento de la población total, no sean una práctica cotidiana.

El primer instrumento para el respeto de los derechos de los indígenas es el conocimiento y la práctica de sus lenguas, para que en todos los actos jurídicos puedan ser reconocidos y respetados sus derechos, dijo.

Y recordó el caso de hace doce años, en Acteal, cuando más de 50 indígenas tzotziles fueron juzgados por un tribunal, juicio que fue anulado cuando las autoridades se dieron cuenta que los acusados no hablaban español y habían sido juzgados sin que se enteraran que tenían los derechos mínimos a la defensa.

Estaban en una absoluta indefensión, subrayó. “Mientras la Constitución allí esté no dejará de ser una bonita declaración que no está aterrizada en los hechos. La mayoría de los estados de la República no tienen su ley correspondiente sobre el reconocimiento a las comunidades indígenas, sabiendo que en todas las entidades federativas hay indígenas”, comentó.

Por ello, uno de los objetivos del convenio es ofrecer mejores herramientas para el cumplimiento de la población hablante de lenguas indígenas. “Debemos recordar que los derechos lingüísticos son fundamentales y no son negociables”, puntualizó por su parte Fernando Nava, Director General del INALI.

Mediante la firma de este convenio, ambas instituciones elaborarán materiales que promuevan y difundan los derechos humanos de los pueblos y comunidades indígenas, debidamente traducidos a diversas lenguas.

También se impartirán talleres y conferencias relativas a los derechos fundamentales de esos pueblos y comunidades; se proporcionarán traductores para la realización de actividades que promuevan, protejan y difundan los derechos humanos de dicho sector y se impulsará el cumplimiento de las garantías básicas en esas comunidades y en especial los derechos lingüísticos.

resenta Michoacán sus tradiciones y cultura en el Tercer Festival Gastronómico y Cultural Tlalpan 2009

Ciudad de México, DF., (Mi Morelia).- Michoacán se abre de brazos. Cuna del invencible Imperio Purépecha, que floreció y se extendió por casi todo el centro del país, ofrece desde hoy a todo el Distrito Federal la riqueza gastronómica y cultural de todas sus regiones en el Tercer Festival Gastronómico y Cultural Tlalpan 2009, inaugurado esta tarde en la Explanada Delegacional con la asistencia del Secretario de Finanzas del Gobierno de Michoacán, Humberto Suárez López, y que se extenderá hasta el próximo domingo 22 con múltiples actividades artísticas.

El estado del Lago de Pátzcuaro, la Meseta Purépecha, la Ciénega de Zacapu y la Cañada de los Once Pueblos; el de tradiciones como Noche de Muertos y ferias como la del geranio, guitarra, cobre y aguacate; el de la capital Morelia, Patrimonio de Humanidad desde 1991, llega a la Ciudad de México con artistas de la más arraigada tradición como los Jilguerillos del Huerto, Bola Suriana, Crecensiana Borja Doña Chonita, los Tlahualiles de Sahuayo, el Ballet Folklórico Cuerami y un desfile de trajes regionales y rebozos.

Con el apoyo del Gobierno del estado, a través de su Representación en el Distrito Federal, y los municipios de Sahuayo, Turicato y Jiquilpan, principalmente, participan también en Tlalpan productores de artesanías y alimentos que dan cuenta de lo más representativo de Michoacán. Posteriormente, el sábado 21, el Grupo Bola Suriana estará presente en la Sexta Noche de Primavera en el Zócalo capitalino (21:00) y el Ballet Folklórico Cuerami el domingo 22 (14:00) en Dr. Mora y Av. Juárez, a un costado de la Alameda Central.

Así, en los puestos multicolores que rodean el kiosco de la Delegación se puede disfrutar de la exquisita comida michoacana y las célebres artesanías: los juguetes en miniatura, la ropa típica, los dulces regionales, la alfarería que es la práctica más arraigada desde la época prehispánica en sus múltiples técnicas y diseños, alisado, bruñido, policromado, vidriado, sin plomo y alta temperatura.

O la artesanía elaborada con fibras vegetales que se producen principalmente en la región lacustre de Michoacán y ampliamente apreciada por sus texturas y colores: sombreros, canastos, tapetes, bolsas, muebles, figuras y mucho más.

Y por supuesto los libros. Libros y más libros en ediciones del Gobierno de Michoacán, el Colegio de Michoacán y editoriales independientes que dan vida a obras como Fiestas y ceremonias tradicionales p’urhépechas, El monstruo de Carácuaro y otras obras de teatro histórico compiladas por Fernando López Alanís; El juguete michoacano de Enrique Florescano, coordinador; La Michoacana, historia de los paleteros de Tocumbo; Paranguas, Hogar de Manjares Michoacanos de Adalberto Ríos Salía, sin faltar la Iconografía de Don Lázaro Cárdenas del Río.

Hoy, la ceremonia de inauguración interrumpió por breves momentos la actuación que ya despertaba entusiasmo de los Jilguerillos del Huerto, el grupo juvenil de Turicato, que trae hasta el Distrito Federal la frescura y tradición del campo michoacano.

A los Jilguerillos del Huerto se unió más tarde Doña Crecensiana Borja, Doña Chonita, una indomable mujer de 80 años, invidente, de prodigiosa memoria que estrenando violín, donado por el Gobierno de Michoacán, interpretó viejísimos sones, jarabes y corridos de su tierra para el deleite de tlalpenses y visitantes.

Este sábado actuarán Bola Suriana, Tlahualiles de Sahuayo y Negros del Niño de la Cofradía de Jiquilpan. El domingo estará el esperado Ballet Folklórico Cuerami para cerrar la presencia michoacana con un desfile de trajes regionales y rebozos del estado.

Programa Michoacano Tercer Festival Gastronómico y Cultural Tlalpan 2009

Sábado 21

15:00 hrs. Grupo Bola Suriana

16:00 hrs. Tlahualiles del municipio de Sahuayo.

18:00 hrs. Negros del Niño de la Cofradía de Jiquilpan.

Domingo 22

16:30 hrs. Ballet Folklórico Cuerami de Michoacán

17:30 hrs. Desfile de Trajes Regionales y Rebozos de Michoacán, con la actuación de Alma

Zúñiga Viveros con pirekuas michoacanas.

Sábado 21 Sexta Noche de Primavera

Zócalo

21:00 hrs. Grupo Bola Suriana

Domingo 22

Dr. Mora y Av. Juárez, a un costado de la Alameda Central

14:00 hrs. Ballet Folklórico Cuerami

Grupo Bola Suriana

Nació en Morelia, Michoacán, México en diciembre de 1989. El grupo toma su nombre del que identificaba al ejército del General Emiliano Zapata y su lucha por tierra y libertad. Desde su inicio, el grupo ha realizado una ardua labor de revalorización y difusión de la música indígena y mestiza de Michoacán, de otras regiones de México y de otros países de Latinoamérica, así como del Canto Nuevo que nace como una propuesta musical.

En estos géneros el grupo inscribe sus propias composiciones, gran parte de su trabajo es desarrollado en escuelas y en diversos foros culturales realizando un gran número de conciertos al año, tanto en su estado de origen como en otras entidades de la República Mexicana y el extranjero.

Los Jilguerillos del Huerto

Grupo juvenil de enorme frescura integrado por Huber, Alain, Nolibeth, Yameli, Ernesto y Jonathan Figueroa Ziranda, y Xochiquetzal y Xareny Durán Barrera, también intérpretes de la música más tradicional de Michoacán y ejecutores de tamborita, tamboreadota de arpa, tamborita, guitarra, vihuela, violín, arpa, bajo, guitarrón y contrabajo.

Bajo la dirección de David Durán Naquid, profesor de danza y ejecutante de la tamborita, Los Jilguerillos del Huerto han tocado en múltiples foros, como el Museo de Michoacán, en la Universidad Autónoma de Guadalajara, el Museo Regional del INAH en Chilpancingo, la Escuela Nacional de Danza Folclórica y Radio Educación, en la Ciudad de México. También han hecho presentaciones en Valparaíso, Chile, y algunos foros de California y Nevada, Estados Unidos, y La Habana, Cuba.

Crecensiana Borja Doña Chonita

Nacida el 5 de mayo de 1929 en Turicato, Michoacán, Doña Chonita es un verdadero tesoro de conocimiento de las formas más tradicionales de la música de su región: sones, jarabes corridos y rancheras son interpretados por ella lo mismo con violín, tamborita, contrabajo y gustara sexta, instrumentos que aprendió a tocar desde su infancia con su padre, Santos Borja, y sus tíos, gracias a los cuales, dice, es una maestra de la tradición.

Ballet Folklórico Cuerami.

El Ballet Folklórico Cuerami, que en purépecha significa creativo, fue fundado en 1994 por un grupo de trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social, complementándose con profesionistas de otras instituciones. Desde un principio se planteó como meta, además de llevar su aportación artística a todos los sitios posibles, investigar, promover y difundir las danzas y bailes de Michoacán y de México en general. Este afán se vinculó con el de unir la autenticidad de la danza con el espectáculo.

Actualmente está integrado por 22 elementos y, entre otros, se ha presentado en el Festival de la Mariposa Monarca, el Primer Festival Internacional del Folklor en la Ciudad de México y el Segundo Festival del Ballet Folklórico Herencia de Costa Rica, en San José, Costa Rica.

Tlahualiles del Municipio de Sahuayo

Tlahualil es un derivado del nombre Tlahuicole, que fue un guerrero al servicio del imperio mexica, que peleó contra el señor de Siguangua en lo que ahora es Sahuayo.

Tlahualil es la representación de los invencibles guerreros nahuas que portando su gallardo uniforme militar y un gran penacho defendieron su territorio, su identidad y su sangre. Son característicos de la fiesta del 25 de julio, cuando el pueblo escenifica la batalla entre los caballeros de Santiago llamados mulitas, y los Tlahualiles.

Actualmente, hay unos 40 grupos de Tlahualiles, cada uno de entre 10 y 15 participantes que portan máscaras cuya elaboración les lleva casi todo el año, cada vez con nuevos colores y diseños y cada año hay el reto entre los grupos es cuál lleva la máscara más grande y más bonita. Los que participan son gente de todas las edades desde adultos mayores hasta niños y jóvenes.

Esto ha llevado a hacer máscaras que porten en la parte posterior el nombre del grupo o barrio a que pertenece, o bien la imagen del santo patrón a quien le rinde homenaje.

Disputan tierras de la ribera de Chapala comuneros y extranjeros

San Juan Tecomatlán, Jal., (Milenio).- El gringo y su mujer, Linda, oriunda de Chapala, irrumpieron en el pequeño templo de Tlachichilco durante la misa, y se acercaron a una anciana, pobre, enferma y ciega. La esposa la abrazó cariñosamente en frente de todos mientras el cura miraba complacido. El güero Donald esbozó una sonrisa satisfecha. El hombre había llegado a comienzos de los años 80 del siglo pasado a este poblado coca —tal vez nahua—. De no tener nada, con el tiempo amasaría fortuna e influencias, a costa de la tierra barata de los comuneros.

“Yo no sé si es católico o si nomás venía a misa por conveniencia; porque esos gestos los hacía enfrente de la gente, pero no levantaba a nadie por la carretera. Quería que creyéramos que era una buena persona. Alguna vez escuché que iba a comprar un pedazo de terreno para ampliar el panteón del pueblo para todos, mexicanos y gringos, porque no iba a haber diferencias [...] la gente lo veía con muy buenos ojos, decían que había llegado papa Noel…”, recuerda don Cirilo Vázquez Ortega, de 77 años.

Los nativos le dicen Dan, pero se llama Donald Dwyer. Tiene 25 años de haber arribado a la comunidad indígena de San Juan Tecomatlán, a menos de 20 kilómetros al oriente de Chapala, en la misma ribera del lago, principal sitio de residencia de extranjeros que existe en México.

En Tlachichilco, poblado comunal, coinciden no sólo en que Dan fue el primer gringo en llegar, sino en que se trajo a casi todos los demás (indistintamente, estadunidenses, canadienses y europeos), que hoy inundan la zona, con cerca de 200 propiedades residenciales asentadas en terrenos comunales.

“Al principio, compraba toretes para la engorda; será que vendría escondiendo su dinero o se lo encontró aquí […] total, compró la casa de un licenciado y empezó a convivir con la comunidad, se nos metió, empezó a meter sus pesitos”, agrega don Alfredo Campanero López, de 78 años.

Compró decenas de hectáreas a precios de remate. “En ese tiempo tengo entendido que serían millones de viejos pesos, cuando cualquiera tenía sus millones, serían como unos doce o trece millones por un potrero de ocho hectáreas que la gente aquí veía como breña”. Hoy, en ese terreno montoso hay un fraccionamiento de jubilados estadunidenses y canadienses, que habitan casas valuadas entre 300 mil y 500 mil dólares. Pero Dan tiene muchos predios más.

El problema es que se trata de terrenos comunales, que según las leyes agrarias mexicanas, entrañan un derecho que jamás prescribe. San Juan Tecomatlán comenzó su proceso de reconocimiento y titulación en 1977, explica su abogada, Marielena Navarro. Eso descarta en automático las compraventas realizadas desde cinco años atrás. Las efectuadas antes de 1972, si fueron legales, llevarían un proceso de “exclusión” para ser respetadas como propiedad privada. Las que se hubieran llevado a cabo de 1972 en delante, hasta 2009, son nulas y requieren de la voluntad de la asamblea comunal para ser excluidas, o en su defecto, toleradas sin cambiar la tenencia de la tierra.

Fue el Tribunal Unitario Agrario número 15, por orden del juez cuarto de distrito de Guadalajara (amparo indirecto 424/99), el que reconoció y tituló al poblado, apenas el 4 de noviembre de 2002 (expediente TUA A/169/2001). El efecto legal es demoledor. La ejecución llegó tan tarde, que ya se habían hecho muchos negocios de compraventa. Los comuneros reconocen que fue hasta entonces que se dieron cuenta del valor de lo suyo: “Fuimos muy inocentes, ahora ya no nos dejaremos”, advierte Jesús Castellanos Sánchez, presidente del comisariado de bienes comunales.

Guerra silenciosa

La vida hoy se ha tornado difícil para los de Tlachichilco. Siempre les dijeron que la llegada de inversionistas era buena, pues habría empleos y mejoraría su calidad de vida. Lograron para sus esposas trabajos como empleadas domésticas, y para los jóvenes, de jardineros. Cuando tuvieron la ley en sus manos, y quisieron llegar a acuerdos con sus huéspedes, las cosas cambiaron. Si bien, este fin de semana pasado se formalizaron cinco convenios de exclusión pacífica, la tónica general ha sido de amenazas y despidos.

Juan Manuel Muñoz, quien tiene año y medio de haber regresado a su pueblo natal, dice que a su esposa la despidieron por su activismo en favor de la comunidad. “¿Acaso estoy haciendo mal mi trabajo?, le preguntó al patrón. No, nada, nomás dile a Juanito que cuando se salga de lo de la comunidad, te regresamos el empleo, le contestó”.

Hay extranjeros que no la toman personal. De hecho, una pareja de ancianos, John —fallecido el pasado mes de enero— y Janice Hunter, quienes regalaban despensas, paquetes escolares y utensilios para los niños, recibieron la exclusión de su propiedad sin el cobro de un peso, pues se consideró que eran personas valiosas para el pueblo. Otro foráneo, el alemán Mike Jones, pagó de su dinero hace unos meses la reparación de una tubería para el agua de la comunidad, transportando además al agente municipal a comprar los insumos a una ferretería de Chapala.

Pero hay muchos forasteros que están molestos por lo que piensan se trata de un robo legal.

Así, “tenemos jardineros que han venido a decirnos: ‘a mí ya bórrenme de la lista de comuneros, ya no quiero saber nada’; les preguntamos por qué, y nos dicen: ‘porque mi patrón ya me amenazó’ […] desgraciadamente para los que vemos más allá de nuestras narices, eso demuestra la nobleza de la gente, ‘a mí con que me den para mis tortillas y para mis frijoles, ya no necesito nada más’, o ‘con que me den trabajo, con eso tengo’, dicen”.

Así pasó con un comunero, Pedro Contreras; otro, de nombre Juan García, de todos modos dejó su trabajo ante el hostigamiento.

Se habla de una simbiosis ideal entre la comunidad extranjera y los nativos, pero hay demasiadas demostraciones de lo contrario, apunta Juan Manuel. “Ellos viven aislados, en una burbuja, que son sus casas, y jamás bajan al pueblo […] de hecho, se molestan cuando hay fiestas, por la música de banda que sube al cerro, o las campanadas del rosario de alba, que son después de la seis de la mañana… un hombre nos dijo en julio pasado que su perrito se hizo cardiaco de los sustos que les sacó la campana…”.

Otro capítulo de la discordia es el conflicto por el agua. La comunidad es dueña de todos los afloramientos en su territorio, pero los avecindados se quedaron con dos pozos; al inscribirlos como dotación de agua de un poblado (es decir, a nombre de los comuneros), lograron reducir el pago de energía y de derechos, con subsidios. Después, pretendieron acordar con los comuneros darles agua “que les sobraba”, que no llegaría a 10 por ciento, pero pedirles pagar 50 por ciento del recibo. Las diferencias de consumo son evidentes: las residencias tienen amplios jardines mientras las casas de Tlachichilco reciben el líquido apenas media hora al día.

Los comuneros están cobrando 30 pesos por metro cuadrado para otorgar la exclusión de propiedades. El terreno en breña se cotiza comercialmente arriba de 600 pesos por metro, y muchos extranjeros así los están traspasando. De este modo, ante la falta de voluntad en negociar, “los convenios van a ser muy difíciles de sacar adelante”, subraya Juan Manuel.

San Juan bien vale una misa

Las reiteradas idas a misa en Tlachichilco, las promesas de dinero para el sostenimiento de la comunidad (35 mil pesos anuales para Tlachichilco y 35 mil para San Juan Tecomatlán), el otorgamiento de una remesa para restaurar la capilla, la presentación de proyectos delirantes, como el de un hospital con helipuerto “a donde nos atenderían a todos nosotros”; la promesa de reparar calles y pavimentarlas, fueron el pasaporte para el gran negocio inmobiliario de Dan en el decenio de los años 90.

Donald Dwyer participó activamente en la gestión de la carretera pavimentada que se abrió en 1999 con recursos del gobierno de Jalisco. La idea era crear oportunidades de desarrollo para las comunidades indígenas de Poncitlán, con un acceso terrestre fácil, pero en la realidad, los intereses especuladores que buscaban aprovechar el mercado de altos recursos de los jubilados de Europa y Norteamérica, sacaron “la mejor raja”. San Juan alcanzó a reaccionar ya con poco más de 100 hectáreas de invasiones. Sus vecinos de Mezcala se cerraron completamente, y hasta ahora, simbolizan la resistencia más firme al mercado.

Siguió la vida de Dan. “Comenzó a quemarse con las autoridades, y a hacer uso de prestanombres, de preferencia mexicanos, para hacer sus negocios”, aseguran los comuneros.

El gringo tiene su casa al pie de la carretera Chapala-Mezcala. Uno de sus hijos, de nombre Jean Paul, también se dedica a los negocios con la tierra, y posee maquinaria de construcción. En el teléfono de su domicilio, Dan contesta a una solicitud de Público para ser entrevistado acerca del tema, el pasado 19 de marzo.

“Estoy por salir del país, por estudiantes de Canadá…”, dice en un español típico de forastero. Regresaría hasta después de la semana de Pascua. No obstante, promete visitar las instalaciones del diario, al día siguiente. Nunca llega.

En el pueblo, una pregunta obligada: ¿Míster Dan ya no viene a misa?

“No, nunca”, contestan sin titubear don Cirilo y don Alfredo, testigos de cómo estas viejas aldeas fueron devoradas por el dios Progreso.

La comunidad

San Juan Tecomatlán posee títulos virreinales que datan del siglo XVI, lo cual dio pie al reconocimiento de la comunidad, en 1997, con 1,694.2 hectáreas, sentencia que fue recurrida con un amparo, para quedar finalmente reconocida con 1,946 hectáreas en noviembre de 2003

El derecho agrario mexicano otorga a las comunidades indígenas la atribución de ser “inalienables, imprescriptibles e inembargables”, lo que significa que sus bienes no pueden ser vendidos y que su ocupación no crea derechos por vía de la prescripción

Quienes poseen terrenos dentro de la comunidad deben negociar con ella, pues su derecho posesorio no es mejor que el comunal. Ese es el espíritu bajo el cual se pueden dar exclusiones de predios, siempre que la asamblea general de comuneros lo avale.

Letal discriminación racial

Chetumal, Q.Roo., (Por Esto).- Del 39 por ciento de población indígena, sólo el 23 por ciento habla su lengua autóctona, debido a la discriminación laboral, académica y social que hay en el Estado, según la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas el cual da a conocer cifra importantes en el marco de la celebración del “Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial”.

A pesar de que la fuerza de trabajo utilizada para el desarrollo de Quintana Roo en una alta proporción ha sido y es indígena, en Quintana Roo como en la mayoría de los estados de la República Mexicana existe racismo y discriminación en las diferentes clases sociales, culturas, ideas, forma de vestir, color de piel, altura, todo lo que es el físico, y la distinción de la familia donde uno proviene. De hecho, según la CDI, en Quintana Roo, el 39 por ciento de la población es indígena lo que representa alrededor de 45 mil habitantes, de los cuales debido a la discriminación laboral, académica, social y racista, tan sólo el 23 por ciento habla alguna lengua indígena.

El fenómeno de la discriminación en México en general, y en Quintana Roo en particular, es complejo y múltiple, pues implica formas de pensar y comportamientos sociales arraigados, mitos y prejuicios, trato injusto, persecución y exclusión, vacíos jurídicos y abuso de autoridad.

Sin embargo, lo más grave ha sido su precario reconocimiento, en efecto, la primera fase de la necesaria lucha contra la discriminación consiste en el reconocimiento de su extensión social y del daño, a veces irreparable, que lo causa.

Las prácticas discriminatorias son formas de trato diferenciado que vulneran y restringen los derechos fundamentales de las personas, al tiempo que reducen de manera dramática sus oportunidades de desarrollo, de participación social, de acceso a la salud, de educación y empleo y, en consecuencia, degradan su dignidad como seres humanos.

En la vida cotidiana se presentan tanto en el espacio público como en el privado, por lo que la acción legal para reducirlas ha de ejercerse también en ambos espacios.

Cabe mencionar que la discriminación puede clasificarse en dos formas según la condición de los grupos que la sufren: la visible y la no visible.

La primera se refiere a las conductas discriminatorias por razón de género, de edad, de pertenencia étnica, de lengua, religión, oficio o profesión, orientación o preferencia sexual, identidad o expresión de género, condiciones de salud o de discapacidad, es decir, de conductas que llevan a la estigmatización de manera inmediata, pues los rasgos que la generan son físicamente visibles en el cuerpo mismo de las personas.

La segunda forma, la no visible, se presenta como consecuencia de un tipo de pertenencia menos evidente ante la percepción inmediata, pero capaz de dar lugar a violaciones de derechos tan graves como en el primer caso.

Entre las formas de discriminación no visible se registran los tratos de desprecio por motivos religiosos, por xenofobia, o por antisemitismo.

Finalmente, es importante decir que existen formas de discriminación, como la que se da por motivos de salud o por preferencia sexual no convencional, que en ocasiones se registra como visible y en ocasiones como no visible.

Realizarán en Veracruz 8º Encuentro de Mujeres Indígenas

Veracruz, Ver., (Marcha).- Para promover las creaciones de las mujeres indígenas de México, se llevará a cabo el “Octavo Encuentro de Mujeres Indígenas en el Arte”, en el que se reunirán 150 féminas de 25 pueblos indígenas y 10 estados del país.

La directora de Culturas Populares del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Adriana Ocampo Hernández, señaló que el apoyo que otorga el gobierno federal a las comunidades indígenas es insuficiente.

“Es un apoyo importante, pero no será suficiente nunca porque ya es mucha la demanda, pero el apoyo es de impulso a sus publicaciones, en producciones de discos. Este tipo de festivales no sólo no se han interrumpido, estamos con un 30 por ciento más de las mujeres que nos han acompañado".

Para la promoción de los pueblos indígenas, la Conaculta, en coordinación con el Instituto Veracruzano de la Cultura, trabajan en programas para el desarrollo integral de este sector.

El director del IVEC, Sergio Villasana Delfín, indicó que es en la zona de Zongolica en donde se concentra el mayor número de grupos indígenas de la entidad.

“A partir del, 10 estados del país, entre ellos Veracruz, operan en coordinación con la dirección de Culturas Populares de la Conaculta, el Programa para de Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas, a través del cual se han implementado acciones para apoyar a este sector”.

El “Octavo Encuentro de Mujeres Indígenas en el Arte” se llevará a cabo del 26 al 29 de marzo, con sedes en Veracruz y Zongolica.

La tierra en México es trabajada por mayores de 50 años: INEGI

Ciudad de México, DF., (OEM).- La tierra en México es trabajada por personas mayores de 50 años de edad, debido a que los jóvenes o los hombres en edad madura emigran hacia las grandes ciudades o el extranjero, señaló esta mañana Eduardo Sojo, presidente del Instituto Nacional de Geografía (INEGI).

Durante la presentación de los resultados del Censo Agropecuario 2007, el funcionario indicó que el 85 por ciento de las personas que trabajan en la tierra son hombres, mientras que el resto son mujeres (15%), y que incluso el 2 por ciento habla una lengua indígena.

Dijo que esta información permite conocer detalladamente la situación que prevalece en el ámbito agropecuario y forestal, aseveró que esto contribuirá a apoyar la toma de decisiones de los funcionarios, instituciones públicas y privadas, así como lideres de asociaciones de productores e individuos comprometidos con este ámbito.

Sojo destacó que la información fue recolectada en dos etapas; la primera del 11 de junio al 6 de julio del 2007, y la segunda del 1 de octubre al 30 de noviembre de mismo año.

Según los resultados, el sector agrícola captó la información de 6.4 millones de unidades de producción, de las cuales 5.5 millones, el 85.6%, corresponden a unidades con y uno o más terrenos y sólo el 14.4 corresponde a viviendas donde se practica la cría de animales, la recolección de productos silvestres o la agricultura protegida tipo vivero o invernadero.

El censo realizado a 9 mil personas, mostró que los principales estados productores son Guanajuato, Durango, Chiapas, Veracruz, Sinaloa, y que el grano que más se produce en México es el maíz, seguido por el frijol y el sorgo

En los cultivos perennes el primer lugar lo ocupa el café, luego la caña de azúcar así como la naranja.

Obras pedagógicas para impulso de la educación en la Meseta Purépecha

Cherán, Mich., (Cambio).- Nuevas obras relacionadas con la educación indígena en Michoacán fueron presentadas por sus autores en la comunidad indígena de Cherán, durante un evento llevado a cabo en la Secundaria Técnica Federal ante autoridades de la cabecera municipal a través de un acto cultural.

Los escritores son el Alejo Maldonado Gallardo, el Casimiro Leco Tomás y J. Guadalupe Tehandón Chapina, originario el primero de Huetamo y los siguientes de Cherán, y sus obras son: “Una educación para el cambio social 1928-1940” y “La Normal Indígena de Michoacán: historia, pedagogía e identidad étnica”.

En la presentación de las obras relacionadas con la educación rural e indígena estuvo presente el presidente municipal de Nahuatzén, Javier García Molina, Gerardo Alonso Méndez, director de Educación Indígena en Michoacán, Teresa Ulloa, defensora de los Derechos Humanos, José Ramírez Guzmán, Jefe del Departamento de ediciones del IMCED, Jesús Martínez Sánchez coordinador del CEDEPROM, Paracho-Cherán, así como profesionistas e investigadores de esta región indígena. Así mismo presentes los cheranenses Casimiro Leco y J. Guadalupe Tehandon.

Cabe mencionar que Casimiro Leco Tomás es licenciado en Historia, se graduó en el departamento de idiomas en Inglés y Purépecha, también obtuvo grado de maestría y doctorado en el Colegio de Michoacán. Leco es especialista en temas sobre la región purépecha, donde ha estudiado las disputas por el bosque, la tenencia comunal de la tierra, organización social, política, religión, educación, cultura, historia y sociedad, estudios de la migración indígena en México y el mundo. Leco Tomás ha escrito tres obras en español las cuales tienen que ver con la educación y migración, así mismo una obra en inglés.

Por otra parte, J. Guadalupe Tehandón Chapina es ex presidente municipal de Cherán, académico de educación secundaria y actual comisionado en educación y cultura de la Sección XVIII de la CNTE, quien por cierto se tituló en el grado de maestría en Pedagogía con una investigación histórica relacionada con origen, proceso de lucha y consolidación de la Normal Indígena de Michoacán. Tehandon Chapina también ya presentó otra obra relacionada con la gastronomía indígena titulada “Cherán y su alimentación tradicional indígena”.

Leco-Tehandon, realizaron una mancuerna para presentar “La Escuela Normal Indígena de Michoacán: Historia, pedagogía e identidad étnica”, misma que tiene que ver con el proceso histórico de la primera escuela formadora de docentes indígenas en Michoacán, para las cuatro etnias más representativas en el estado las cuales son: la otomí, mazahua, purépecha y náhuatl.

Para los autores, exponer la historia de la Normal Indígena tiene gran importancia porque por primera vez se atiende a un sector desprotegido durante más de 400 años a quienes se les había negado el derecho de preparar a generaciones jóvenes en el ámbito de la docencia, para ahora rescatar la idiosincrasia de los pueblos indígenas en Michoacán y México.

También Casimiro Leco es coautor de la obra “Una educación para el cambio social 1928-1940” compartida con el Dr. Alejo Maldonado Gallardo, donde en entrevista con Cambio de Michoacán, Leco Tomás, opinó: “esta obra es el resultado del trabajo de dos autores que plantean la perspectiva de la educación en el medio rural en Michoacán durante el cardenismo, es un trabajo netamente histórico fundado en ese periodo”, informó.

Municipios indígenas, próxima meta

Ciudad de México, DF., (La Jornada).- Como parte de una nueva etapa del movimiento en defensa de la economía popular, Andrés Manuel López Obrador comenzó otro recorrido por todo el país, que empezará con una visita a las 16 delegaciones políticas del Distrito Federal, continuará en las primeras dos semanas de junio próximo con la evaluación de los comités municipales del "gobierno legítimo", y ayer confirmó que desde septiembre y hasta finales de año recorrerá los 418 municipios indígenas de Oaxaca regidos por usos y costumbres.

Durante la asamblea informativa del movimiento en defensa de la economía popular, Bertha Luján, integrante del "gobierno legítimo", presentó las fechas y ciudades que visitará López Obrador para reunirse con los comités, instancias que constituyen la "célula básica" del movimiento.

El primero de junio estará en Cancún, Mérida y Campeche; al día siguiente viajará a Villahermosa y Tuxtla Gutiérrez. El día 3 estará en Chihuahua y Durango, mientras el 4 visitará La Paz y Hermosillo. El 5 de junio acudirá a Culiacán y Tepic; el 6, Jalapa y Tlaxcala; el domingo 7, Oaxaca y Puebla; el 8, Guadalajara y Colima, mientras que el día 9 se trasladará a Saltillo y Monterrey; el 10 estará en Ciudad Victoria y en San Luis Potosí.

Un día después viajará a las capitales de Guanajuato y Querétaro; el viernes 12 estará en Chilpancingo y Oaxaca, mientras que el sábado 13 acudirá a las capitales de Michoacán y el estado de México; el domingo 14, en Tijuana; el 15, en Zacatecas y Aguascalientes, y terminará el 16 de junio en Pachuca y el Distrito Federal.

Finalmente, el último cuatrimestre del año tiene previsto visitar los 418 municipios indígenas que se rigen por usos y costumbres en Oaxaca, y afirmó que prácticamente se irá a residir a esa entidad, con lo cual concluiría los casi 2 mil 500 municipios de todo el país.

Anunció que a finales de abril estarán en operación casas del movimiento en toda la República, porque la intención es contar en tres años con 15 millones de adherentes al "gobierno legítimo", y dijo que ya funcionan y dan servicio popular 16 casas en cada una de las delegaciones del Distrito Federal y 34 en los estados.

Mamá Lucha también habla la lengua indígena

Ocosingo, Chis., (Milenio)./ Tas pigil te cristianosetic ya yabal spastil ja wotanic te muc’ol Tienda Aurrera, dice la grabación en tzeltal, dando la bienvenida a los nuevos compradores de Wal-Mart en Ocosingo, ofreciendo descuentos, productos nuevos, un nuevo estilo de vida, todo nuevo.

En 1994, las imágenes del conflicto en el Ocosingo brevemente ocupado por el EZLN, de su presidencia municipal en llamas y posteriormente de decenas de guerrilleros abatidos dieron la vuelta al mundo.

Hoy, quince años después, la historia es de otra batalla, es comercial: bajo la bandera de Bodega Aurrera, Wal-Mart Corporation de Arkansas celebró a finales del año pasado la apertura de una más de sus 3 mil 500 tiendas, un hecho inédito en una de las zonas de mayor resistencia a la globalización en México.

Con una estrategia diseñada para hacerse líder en la zona, la empresa inició desde finales de 2008 la lucha por el control del mercado de consumo de los cerca de 75 mil personas asentadas en la región inmediata, un mosaico típicamente chiapaneco compuesto en su mayor parte por militares, indígenas tzeltales, la clase media mestiza, terratenientes blancos y maestros rurales.

El ejemplo de cómo se penetra a ese mercado se repite, una y otra vez, en un altavoz: “Ya yalbat y u un yaca wilic te pigil departamento setic liíc maro pekel stosol jai temachatic”, insiste la voz femenina, que pone a disposición de la clientela productos novedosos a precios bajos. La ofensiva se apoya además en la figura de un personaje ficticio conocido como Mamá Lucha, un dibujo animado que representa a la típica ama de casa clasemediera mexicana.

Sólo que aquí, esa típica ama de casa habla en lengua indígena. Business is business: el dinero no tiene color de piel.

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La corporación más grande del planeta ha decidido hacer uso de lo local para penetrar en el mercado de Ocosingo. Para ello, ha dispuesto de una decena de empleados fluidos en tzeltal para asistir a compradores que, en muchos casos, no hablan español.

La vida del pueblo ha cambiado, con efectos aún difíciles de medir. La apertura de la primera Bodega Aurrera en Ocosingo, en noviembre de 2008, fue un verdadero fenómeno. Noche tras noche, la tienda atrae a centenares de personas en busca de compras baratas.

La novedad fue instantánea. De la noche a la mañana, esta comunidad chiapaneca que por años sólo había sido atendida por un pequeño SuperIssste se encontró con que tenía en una de sus zonas más céntricas a su disposición un supermercado global.

“Lo que hicimos fue determinar cuáles eran los productos más vendidos y buscamos tener los precios más bajos”, aseguró Jorge Carreón, administrador de la tienda.

“No nos damos abasto, sobre todo con los indígenas”, añade Gehú Corzo, subgerente de operaciones de la tienda, que a las siete de la noche en jueves se convierte en un hormiguero de tzeltales y maestros a la busca de pan fresco.

Para todo fin práctico, el pan se convirtió en el producto más requerido. Sobre todo el bolillo, inexistente en las panaderías tradicionales del pueblo.

Otros productos de gran demanda han sido los vegetales —en especial el jitomate traído directamente desde la Ciudad de México en contenedores refrigerados—, el pollo congelado y las tostadas.

Los cálculos de Carreón ubican a la clientela de la tienda en 60 por ciento de maestros rurales, 30 por ciento de indígenas tzeltales y 10 por ciento de militares apostados en algunas de las guarniciones distribuidas por la región, construidas tras el levantamiento zapatista.

“Para penetrar en el mercado decidimos que era necesario tener una agresiva campaña de comercialización en tzeltal”, indicó el gerente.

Y sin embargo, pese a la nueva competencia, el mercado rural ubicado a dos cuadras de distancia se mantiene vibrante.

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“Exclusivo tianguis de productores para mujeres indígenas. Sólo productores de la región. Hombres… ¡No! Reventa… ¡No!”, dice el cartelón, ubicado a la entrada de la explanada que marca el inicio del mítico mercado de Belisario Domínguez.

Son las cinco de la mañana y el mercado tradicional de Ocosingo, en el que todas las vendedoras son mujeres indígenas, ya reúne a decenas de compradores en busca de alimentos frescos.

Pasarán cinco, siete, ocho horas más y la clientela seguirá llegando.

Carentes de una estructura corporativa como la de Wal-Mart, los precios de las productoras indígenas son un poco más elevados. El jitomate se vende a 10 pesos el bonche —la medida local—, contra los 9.20 del kilo en la Bodega Aurrera; el pepino a 8 pesos versus 7.50 de la competencia; y la pieza de huevo a 2.50 contra 2 pesos.

Sin embargo, para muchos compradores el atractivo de productos frescos, sin conservadores, cultivados de forma orgánica.

“El supermercado vende más barato que los productores pequeños, pero las clientelas son diferentes”, asegura José Luna, cobrador del mercado rural.

Elizabeth, tzeltal que cultiva lo que vende, asegura que las ventas de productos orgánicos y recién cultivados se han mantenido pese a la llegada de la competencia a sólo dos cuadras de distancia. “Me preocupa más crisis”, dice en español acentuado.

La oferta de perecederos también es más variada. Café, chile, pepita, pepinos, huevo, leña, hojas de maíz para tamal, la tradición sobre la estructura.

A final de cuentas, pareciera una cuestión de gustos: lo global y lo local conviven, cada uno en su nicho. Si mantendrán la tregua en el futuro, si cada quién mantendrá sus respectivos clientes, se verá con el paso del tiempo. Mientras tanto, la voz de la grabación sigue. Con un fondo de cumbia, la voz femenina incita a pasar, de las calles de Ocosingo a los pasillos del hipermundo globalizado: “¡Te pigil departamento setic liíc!”.

Acróbatas indígenas presumen su agilidad

Papantla, Ver., (La Crónica de Hoy).- Maromeros, zanqueros y voladores, en su mayoría de la región Totonacapan, crearon la primera escuela de acrobacia en el estado de Veracruz con la finalidad rescatar esta disciplina que más que divertir y entretener es utilizada por los indígenas como un acto ceremonial: “es una forma de agradecerle a su Dios, el sustento y la salud que albergan en su familia”, dijo en entrevista con Crónica, Federico Serrano, director de la escuela y representante del Circo Atayde Hermanos.

El espectáculo del circo indígena, que se exhibe en el marco de la celebración del décimo aniversario de Cumbre Tajín sorprendió a los espectadores, ya que los 26 integrantes de la primera escuela de acrobacia en México demostraron su elasticidad, talento y sobre todo destreza para desenvolverse en el escenario a pesar de que significa para ellos todo un rito ceremonial.

“Varias comunidades indígenas realizan este tipo de actividades para comunicarse con sus dioses, ya sea para pedirles o agradecerles algo, así que a través de un esfuerzo físico, ellos hacen un sacrificio, el cual no es necesariamente el de lastimarse, sino más bien de expresar con sus movimientos corporales su agradecimiento”, mencionó Serrano.

Y agregó: “Cada paso, cada brinco, cada vuelta tiene un significado muy especial para ellos, ha sido difícil para que acepten que su rito también es una fuente de entretenimiento, porque en una maroma se realizan diversas figuras como la de un chango o una ave que es muy artístico”.

El también maestro manifestó que afortunadamente aún esta disciplina sigue vigente en diferentes estados del país como en Guerrero, Oaxaca, en zapotecos de Veracruz y en totonacas.

Respecto a la escuela de acrobacia dijo Serrano que se siente afortunado de ser parte de este proyecto que apenas va evolucionar. “México es un país que tiene una tradición y un patrimonio ritual que pocos pueblos tienen en el mundo, me atrevo a decir que quizá somos pioneros de un nivel que ahora tiene el pueblo chino”.

Detalló que el objetivo de la escuela es rescatar, valorar y reafirmar la identidad y las prácticas rituales, que actualmente hacen los pueblos indígenas, pues el objetivo es que esta actividad permanezca en un futuro y no quede en el olvido como otras muchas tradiciones.

Desde luego resaltó, que también se les enseña técnicas y otras disciplinas circenses como son juegos malabares, de equilibrio, estrategias físicas y de esta manera darles mayores herramientas para que sean unos excelentes intérpretes de malabares indígenas y también puedan ser parte de una compañía circense, ya que la mayoría de ellos han aprendido la acrobacia porque sus amigos tíos o abuelitos se dedicaron a este arte. Actualmente la escuela tiene alumnos de siete a 20 años.