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13/02/2012

Buscan reducir emigración con muestra fotográfica

Por René López, corresponsal

Tlaxiaco, Oax.- Para ver de cerca las condiciones de vida de los emigrantes en los Estados Unidos, hacer conciencia en la gente que nunca migra para que valoren este fenómeno, en la cuidad de Tlaxiaco inicio y culminará a finales de febrero, la exposición fotográfica, “la vida de los jornaleros agrícolas oaxaqueños en EU.”

Las imágenes muestran la pobreza, que viven los jornaleros oaxaqueños en el país más rico de mundo, considerado toda una potencia mundial y que paradójicamente la pobreza extrema con la que viven muchos oaxaqueños, pareciera que continúan viviendo en los pueblos que han dejado.

El instituto Oaxaqueño de Atención al Migrante (IOAM), y la casa de la cultura tlaxiaqueña, exponen al público una serie de más de 30 fotografías que muestran la extrema pobreza que enfrentan en la unión americana; pero también las personas como actores, capaces de cambiar las condiciones de organización para tomar decisiones determinantes en su vida.

su director, Rufino Domínguez, en entrevista dio a conocer, que momento de la reflexión, mediante esta exposición itinerante del fotoperiodista estadounidense, David Bacon, se trata de crear prevención, es hora que todos iniciemos obras y proyectos de vida que garanticen una vida de autoempleo, para evitar que los jóvenes, mujeres y familias enteras salgan a vender su fuerza a otro país que no es el nuestro, porque mediante este fotoperiodismo se dan a conocer las múltiples calamidades que pasa un migrante.

Conforme tome conciencia el pueblo, más muertes se evitaran, ya que en lo que va del presente año 15 personas han muerto, sobresaliendo la región Mixteca, además según registros 30 mil oaxaqueños intentaron ingresar a los estados unidos, y según cálculos el año pasado más de 10 mil oaxaqueños llegaron al país vecino.

Por ello mediante esta exposición se trata solo de mostrar a la sociedad, un punto de los múltiples problemas a los que se enfrentan los que se van, además de la violencia de la que son víctimas, entre ellos los asesinatos provocados por el narcotráfico.

18 fotografías que documentan la vida de los campesinos indígenas mexicanos trabajando en diversos oficios en California, denominado “Sobreviviendo: la vida de los jornaleros agrícolas oaxaqueños y sus familias en los Estados Unidos, muestran personas que lo dejan todo a falta de empleo en sus comunidades, no van a la escuela, no viven en viviendas dignas, sin médicos y labores de horas extraordinarias.

Se trata que se genere conciencia de los gobiernos, estatal, nacional y local a fin de atacar esta problemática mediante idealización de planes de empleo que evite un poco la emigración, ya que en las fotografías se presentan situaciones de extrema pobreza, pero también muestran personas como actores, capaces de cambiar las condiciones, organizándose ellas mismas y tomando decisiones determinantes.

La muestra fotográfica también se presentará en Huajupan de León, en el mes de abril y marzo en Santiago Juxtlahuaca, entre otras poblaciones de la región Mixteca de Oaxaca, a fin de ver de cerca las condiciones de vida de los emigrantes en los Estados Unidos.

agregó que los 8 millones de pesos anuales que recibe en Instituto Oaxaqueño de Atención al Migrante, es poco porque de esta cifra se toman los recursos para pagar a los trabajadores y sobra menos de un millón de pesos para atender los múltiples problemas, entre ellos, la repatriación, los menores de edad, entre otros.

“Estamos con la idea de llegar a los Estados Unidos, y trabajar para obtener buenos ingresos, sin embargo es solo un pedacito de economía que llega a los hogares oaxaqueños, bajo una jornada difícil en los campos de los Estados Unidos” afirmo,

Sin embargo a través de esta muestra fotográfica de varios autores, tratamos de hacer conciencia en la población, que piensen, reflexionen sobre lo que podría ser aquella idea de trabajar en el norte.

Casos fotográficos como el de Guillermina Díaz, una mujer mixteca inmigrante, recorta fresas. Ella y su hermana son el soporte de otros tres miembros de su familia, los cuales viven y duermen en una sola habitación en una casa de Oxnard, donde también viven otras familias de migrantes.

Las espinas del negocio de las flores

Jornadas interminables, falta de cobertura sanitaria y de desempleo, despidos ilegales, enfermedades profesionales… Balance de la industria de las flores en Colombia

13 febrero 2012- Para los trabajadores de la floricultura la temporada previa al día de San Valentín (desde principios de diciembre hasta mediados de febrero) implica la preparación de toneladas de flores que se venden por el día de los enamorados. En estas fechas, Colombia vende 500 millones de flores, equivalentes al 15% de toda su producción anual, principalmente en el mercado norteamericano pero también en el europeo.



Colombia es el segundo exportador mundial de flores. Según datos oficiales, en 2010 exportó 1.100 millones de dólares. La fiesta de San Valentín es la de mayor venta en el año. El 80% de las flores que importa Estados Unidos para San Valentín son colombianas.

En una industria donde los contratos son de corta duración, las mujeres (65% de la mano de obra) trabajan a un ritmo frenético a cambio de un salario muy bajo, en condiciones insalubres. La ONGD española InspirAction denuncia que se ven obligadas a realizar muchas horas (en temporada alta, jornadas de hasta 20 horas al día) para ganar lo suficiente como para sobrevivir. La mayoría no goza de baja por enfermedad o por maternidad, pocas están amparadas por alguna cobertura sanitaria o de desempleo y aún menos consiguen ahorrar para el futuro.

Según un estudio de la Corporación Cactus, institución apoyada por InspirAction, en la Sabana de Bogotá son varias las empresas de flores que exigen a sus trabajadoras el certificado de ligadura de trompas. El 82.8% de las empresas piden además prueba de embarazo, atentando contra los derechos laborales de las mujeres, porque se las está discriminando para acceder al empleo, y contra sus derechos sexuales y reproductivos, en la medida en que afectan su libertad para decidir sobre su sexualidad y reproducción. Más del 34% de las y los operarios están contratados por intermediarios, lo que genera confusión en cuanto a quién es realmente el empleador y por lo tanto, a quién debe reclamarse cuando se presentan incumplimientos.

Los trabajadores de flores reciben el salario mínimo mensual vigente en Colombia (286,5 dólares). A pesar de que el sector ha sido constantemente beneficiario de subsidios estatales (al rededor de 120 millones de dólares, entre 2004 y 2008) la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores, Asocolflores, reportó que en el año 2010 se recortaron 12.000 empleos en el sector. Sin embargo, la producción no ha bajado, debido a la imposición de topes de rendimiento inhumanos, tras la reducción de personal, que han provocado un aumento de las enfermedades profesionales. El crecimiento de la productividad por cada trabajador ha aumentado 36% en los últimos años, lo que corresponde en cierta medida a los puestos de trabajo que el gremio ha eliminado paulatinamente. Se calcula en los últimos años la oferta de empleo en el sector ha disminuido en un 20%.

Omaira Páez, abogada e investigadora de la Corporación Cactus, lamenta el bajísimo grado de organización sindical. Calcula que sólo el 6% de los trabajadores está sindicalizado, cuando en épocas anteriores era el 15%. Y en su gran mayoría afiliados a sindicatos “patronales”, porque los sindicatos independientes ya no existen en la práctica, fueron liquidados por la arremetida de los empresarios. Isabel Ortigosa, responsable de incidencia de InspirAction, indica que “la pertenencia a una organización sindical es de especial importancia, no sólo porque facilita la defensa de los derechos laborales, sino también porque está demostrado que aquellos grupos laborales que pueden organizarse tienen mejores condiciones de salud mental. Pero el modelo agroexportador de las flores ni estimula, ni posibilita las formas asociativas de los trabajadores”.

La supuesta crisis del sector ha sido el argumento, o el pretexto, para justificar una mayor degradación de las condiciones laborales, desconocer derechos mínimos fundamentales en el trabajo, la no entrega de dotaciones (vestido y calzado de labor), la supresión de prestaciones, y los despidos colectivos realizados de manera ilegal. En muchas ocasiones se ha encontrado que lo empresarios ni siquiera han pagado las cotizaciones al sistema de seguridad social en salud y pensiones de sus trabajadores.

En el día de San Valentín (14 de febrero), las organizaciones sociales y sindicales del sector promueven desde hace unos años la celebración del Día Internacional de las Trabajadoras y Trabajadores de las Flores, una manera de reconocer el valioso aporte que hacen a la economía de sus países y de poner en primer plano sus reivindicaciones laborales, y su derecho a la contratación directa y a la organización sindical, en un sector que genera en Colombia cien mil empleos directos y ochenta mil indirectos, y que vive un proceso acelerado de precarización.

Jornada Huasteca

Por Livia Díaz

Tantoyuca, Ver.- Las elecciones política, no sólo han servido para hacer muchos cuestionamientos, sino que tienen a la población del norte de Veracruz, en constante análisis de la realidad.
Este pensamiento, acariciado por una taza de chocolate caliente en la intimidad del hogar, mantiene a más de uno, en unos días muy fríos, pensando en las cosas que suceden en su localidad.
Es el caso que, mientras en Europa desfallecen de frío, en la huasteca hacen changuitos para que la tierra se remoje tanto que permita sembrar, pues ante el panorama, lo que se avecina es una gran necesidad de alimentos, para lo cual se prepara el campesino.
Pero es el caso que, en este contexto, mientras muchos suman y restan, haciendo cálculos sobre sus futuras cosechas y las mejores opciones de producción para satisfacer las demandas en el mercado, de una gran cantidad de alimentos, otros ya están viendo cómo encarecer el consumo local para sacarle más provecho a la situación que viven al otro lado del Atlántico, como si aquí, les afectara a todos los que no viven el resultado de las temperaturas congelantes.
Esto, que suele suceder en la huasteca, agobia y fastidia a más de uno y no deja crecer a la ciudad de Tantoyuca ni a las de los alrededores.
Sin saber si esto es endémico, o sólo el resultado de malas maniobras económicas, en pos de las cuáles no hay actos de gobierno para proteger al productor, al consumidor ni a la economía local, si se pueden analizar algunas de ellas, para que, quien ahora lee, comprenda esta situación.

TANTOYUCA, CIUDAD MÁS CARA QUE POZA RICA
Parece difícil creer que una ciudad petrolera, con una población flotante de un millón de personas, sea más cara que una pequeña villa que pasó a ser ciudad y desde este pase no ha crecido ni se ha urbanizado en consecuencia, a un ritmo de crecimiento anual que le permita decir, que hace un siglo, cambió su status quo.
Tan sólo el precio de la renta de un local en el centro está entre 3 mil y 8 mil pesos, en condiciones de construcción de materiales, pero sin contar con los servicios de primer mundo que pagaría por el mismo espacio, de tres metros por cuatro metros, con baño y sin baño en la ciudad petrolera.
Esto provoca que la gente que llega y se instale en un negocio vaya a la quiebra pronto.
El ritmo de apertura y cierre de negocios, ya hizo decir a los pequeños comerciantes y a la CANACO que, duran nadamás tres meses.
Seguramente este precio por un local comercial en una calle céntrica de Poza Rica, está dentro de la realidad, pero en Tantoyuca, en donde hay alta marginación, más de 18 mil personas con sus familias dependen de oportunidades y su gasto corriente no supera un salario mínimo al día, los lleva al fracaso.
Incluso los que venden masa y tortilla han tenido que bajar el kilo de tortilla a 9 pesos, cayendo de los 12 autorizados para tener alguna clientela; y la masa, pasó a los 5 pesos en la zona céntrica de la ciudad, en las comunidades y colonias, esta empresa no tiene muchas sucursales, el tránsito al alimento manufacturado se interrumpió, de golpe, y por la crisis, volvió el consumo del nixtamal, ahora, los ganones son quienes dan el servicio de molino de maíz, las vendedoras de tacos de a peso y las de los desayunos.

EL NEGOCIO DEL DESAYUNO ESCOLAR
Desde las cuatro de la mañana se escucha a las mujeres torteando y echando la masa al comal para preparar lonches y desayunos, en las escuelas hay verdaderos ejércitos de señoras pendientes de los desayunos de sus clientas y clientes, este servicio se ha convertido en una actividad de trabajo para muchas familias y para comercios establecidos en el centro de la ciudad que prestan servicios de alimentos preparados, que en horas muertas preparan las cajas térmicas llenas de comidas, ya sean desayunos o tacos de a peso que las empleadas o los integrantes de las familias llevan a entregar y reparten entre sus clientes. Así los de chile verde y rojo, los de pipián y ajonjolí y los tradicionales de fríjol, se van a entregar o a vender afuera de escuelas, oficinas y a las casas; mientras en las escuelas, aunque por la moda del desayuno alimenticio las han querido ahuyentar del servicio, llegan con sus productos a servir, desde el taco hasta el huevo cocido.
Así también la bebida, el atole, café con leche y jugo, es lo más común. Esto tiene un valor y un precio que varía, pero el almuerzo oscila entre los 8 y 10 pesos.
En tanto, en la fonda o restaurante de donde saliera la venta descrita, se preparan para dar una comida completa entre los 25 y 45 pesos. Pero como dicen aquí “no a llenar.”

QUIEREN SUBIR EL POLLO A 45 PESOS
En tanto que, en Poza Rica las opciones para una comida mejor tiene un precio más bajo, en la huasteca el costo es más alto. Y es al anotar eso que se ve, en dónde se anotan las diferencias. Mientras en la ciudad de la Perla de las Huastecas ya se analiza dar el pollo a 45 pesos, aunque producir un pollo le ha costado a una ama de casa mucho más dinero que éste, los súper mercados ofrecen el alimento procesado hasta en 69 pesos, y hay quien lo paga.
El proveedor compra los pollos a quienes lo producen y que resulta tener granjas en algunos puntos de la región, pero al meterlo más caro, las familias optan por comerse uno del patio, o van y se lo compran, en el tianguis, a los campesinos, que desfalleciendo por la falta de dinero y alimentos, malbaratan a sus animales o terminan aceptando un trueque. En tanto, a la clase media, el alimento preparado, como un pollo asado, sólo por el hecho de haber pasado por las brasas, se lo dan entre 60 y 145 pesos.
Como nada de esto hay quien lo regule y aparentemente a nadie parece importarle, compra el que tiene para pagar y el rumor establece el precio. El acaparador escasea el producto antes de someterlo a un alza, y el campesino, ajeno a este sistema, obedece fielmente, se resigna y paga.

DA MÁS CARO EL QUE PRODUCE MENOS
Otro fenómeno muy notado es que a aquél que puso su negocio, nadie le quiere hacer el gasto. Es que se guardan y luego se consume y se gasta en otros lugares. El que quiera abrir un negocio en la región va a tener que pensárselo muchas veces, recientemente cerró un expendio de tacos de carnes asadas, uno de comida china, uno de ropa, una farmacia y uno de pollos asados, todo en menos de seis meses.
El precio de la renta y otros gastos, los llevaron a la quiebra.
No obstante hay, según reporta la SEV, en la huasteca de Veracruz, suman 7 mil 971 maestros en dos mil escuelas. Sin contar hospitales y otras instituciones y empresas, hay una gran capacidad en los asalariados para el consumo, pero quienes están en una zona a dos horas de Tuxpan, una de Huejutla y dos y media de Tampico, lugares en donde hay otros servicios y productos en grandes centros comerciales, que concentran la oferta de lo que es más barato por hacerse en masa, que lo más caro por su producción hogareña o local.