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21/08/2009

El cine indígena lucha en México por romper sus barreras

Ciudad de México, DF., (EFE).- Ser cineasta aborigen en México supone una dificultad añadida para estrenar una película, pero es también una oportunidad para documentar la vida de las comunidades, romper estereotipos y luchar contra la discriminación en foros como el V Festival de Vídeo Indígena de Michoacán.

El propósito de este festival, que incluye además cuarenta documentales, es que los pueblos aborígenes "traten de comunicar sus vivencias, sus carencias, pero a partir de su cosmovisión", dijo hoy a Efe el coordinador del certamen, Manuel Gameros, de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).

"El juego de los diablos", "Guerreros chichimecas", "Voy a quererte cada día más" y "El llanto de la tierra" son algunos de los títulos que participan en este festival, que se celebrará del 24 al 28 de agosto en el occidental estado de Michoacán.

Así, México da voz a la cinematografía aborigen siguiendo una tendencia que han abierto cintas como la sudafricana "U-Carmen eKhayelitsha" (2005), que mereció el Oso de Oro en Berlín y estaba rodada en xhosa, y la australiana "Samson and Delilah" (2009), la primera cinta aborigen vista en el festival de Cannes en toda su historia que ganó, además, la Cámara de Oro a la mejor opera prima.

En el festival mexicano, uno de los trabajos que más llama la atención es "Voladora", la historia de una joven de Papantla, en el estado oriental de Veracruz, que se cuenta entre las pocas mujeres que ejecutan un baile de la fertilidad donde sus intérpretes giran colgados por los pies de un elevado poste y vestidos con colores vivos.

"Cuestiona el patriarcado, la potestad de los hombres", describe el comunicador indígena Mardonio Carballo, que difunde este mundo a través de su programa de televisión.

La historia guarda puntos en común con un film de ficción que llegó hasta los Oscar de Hollywood en 2004, "Whale Rider", donde una niña aborigen de Nueva Zelanda desafía la antigua prohibición de que una mujer sea líder de su pueblo.

México cuenta con cerca de 63 lenguas indígenas, por detrás de India (65), y delante de China (54). La estimación es que aproximadamente un 10% de sus 107 millones de habitantes pertenecen a algunas de esas etnias, pero expertos como el escritor Carlos Montemayor indican que pueden ser hasta un 25%.

Totonacos, zapotecas, purépechas, mayas y tarahumaras son algunos de los pueblos que conservan el rastro de la Mesoamérica precolombina en el México de hoy. Muchas de estas comunidades viven en la pobreza y son víctimas de la discriminación y el abandono.

"Tenemos muchísimos rostros", apuntó Carballo. "No hay que olvidar los agravios, pero sí buscar una reconciliación sana, para reconocernos los unos (indígenas) en los otros (mestizos), algo a lo que nos hemos negado como país", completó.

De esta manera, la denuncia, la vida en el campo y la identidad propia son algunos de los temas que estos realizadores recogen en su cine y que en muchos casos está más cerca de las problemáticas de los habitantes de la ciudad de lo que se presume.

Otro de los proyectos que tiene el festival es rehacer un documental filmado hace varias décadas con niños de la selva Lacandona -en el estado sureño de Chiapas, refugio del movimiento zapatista- retomando las vidas de sus protagonistas en la vida adulta.

Para asegurarse la difusión de los filmes seleccionados, el Festival de Vídeo Indígena exhibirá también su programación en el Festival de Cine Internacional de Morelia (FICM), uno de los principales de México.

Asimismo, el CDI difunde estos vídeos por otros países e intenta programar próximamente un ciclo en la Casa de las Américas de Madrid, que incluiría documentales grabados hace décadas y piezas actuales, para observar el contraste y evaluar los cambios.

"Si el cine mexicano es difícil (de difundir), el indígena es dos veces más difícil", apuntó el coordinador del certamen, Manuel Gameros. Antes, los trabajos se quedaban en su comunidad, o como mucho en su estado. Ahora, es posible sacarlos más allá. "Hay que buscar ventanas", concluyó Gameros.

Gobierno de Chiapas insiste en reubicar a indígenas liberados

Tuxtla Gutiérrez, Chis., (Proceso).- El gobierno estatal insistió hoy en la reubicación de los 20 indígenas exonerados por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de la matanza de Acteal de 1997 y quienes fueron liberados el 12 de agosto pasado.

En entrevista, el secretario de Gobierno de Chiapas, Noé Castañón León, aseguró que el grupo de indígenas tzotziles manifestó su decisión de aguardar a la liberación de sus otros 32 compañeros que aún siguen presos.

Además, el funcionario estatal descartó la instalación de una "mesa de reconciliación" en el municipio de Chenalhó --con miras a un posible retorno de los liberados a sus comunidades de origen--, ya que "ellos ya firmaron una minuta de reubicación en otra región de Chiapas, pues de volver, "podría suscitarse un conato de violencia".

Insistió en que los indígenas no han rechazado su reacomodo fuera de la región de Chenalhó, y sólo aguardan a que sea liberado el resto de sus 32 compañeros, que podrían ser beneficiados con los amparos que ya revisa la SCJN.

"Quieren esperar, porque ellos piensan que es una forma de solidaridad con los que están detenidos, pero no para rechazar su reubicación, sino para decidirla juntos", aseguró Noé Castañón.

Reconoció que el diálogo de forma conjunta se ha trastocado, pero no interrumpido, pues los primeros 20 liberados se dividieron en dos grupos: uno de ellos lo integran 13 indígenas que se encuentran en un hotel campestre de Berriozábal, bajo la asesoría de dos ambientalistas; en tanto que siete más se encuentran en una casa-hotel de Tuxtla, bajo la asesoría de líderes evangélicos.

Estos siete indígenas, encabezados por Tomás Pérez Méndez, ya decidieron un lugar dónde residir en el municipio de Ocozocuautla; en tanto que el resto aguardará a la liberación de sus compañeros presos.

Explicó que de los 13, no todos quieren tierras y otros han manifestado su intención de que se les apoye para instalar un negocio propio.

Dijo que ayer informó a los 13 liberados que la SCJN turnó el asunto al ministro José Ramón Cossío Díaz, luego que fue desechada la ponencia del ministro Sergio Valls Hernández.

Estos le manifestaron su intención de viajar a la Ciudad de México para presionar por una solución, y "probablemente envíen a algunos de sus abogados del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE)".

"Nosotros seguimos trabajando, buscando en dónde ofertarles y tener todos los estudios; no es una cosa sencilla, tenemos que hacerlo con todo el cuidado para que se ubiquen en lugares donde realmente puedan reactivar su vida y tener los recursos para subsistir", indicó.

Dijo que no está roto el diálogo con los liberados, y que el gobierno estatal ha dispuesto de personal que esté al pendiente de sus necesidades.

Para Castañón León, "no hay riesgo de que los liberados regresen a Acteal", porque esa fue la labor de distensión que se hizo, aparte de la firma de minutas para su reubicación, "precisamente para evitar problemas, ellos no han manifestado el querer romper o desconocer el pacto.

"Que se vayan a sentar a una mesa, no; ellos están buscando su reacomodo en otro lado, no han manifestado que quieran sentarse con Las Abejas. Nosotros, el gobierno del estado, sí estamos garantizándole al otro grupo cualquier medida de seguridad que nos soliciten para que estén tranquilos y haya paz", dijo el funcionario estatal.

"Creo que la mayor distensión posible fue esta, si ellos hubieran regresado, podría haberse suscitado un conato desde cualquier perspectiva, desde un incidente mínimo, por eso hemos insistido en que se reubiquen en otra parte de la geografía, y a Las Abejas garantizarles toda la tranquilidad para vivir en paz", mencionó.

Por otra parte, miembros de la Asamblea General de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México fijaron hoy su postura sobre los primeros 20 liberados por la SCJN.

Indicaron que luego de ese fallo, "se abrió un rayo de esperanza en medio de tanta oscuridad, de la que muchas vidas han sido presas de dolor, tragedia y lágrimas por la injusticia, por la impunidad y porque la voz de los más débiles no ha sido escuchada por los gobiernos a nivel municipal, estatal y federal".

En una misiva, explicaron que en el caso Acteal se deberá hablar a los encargados de impartir justicia para que no se vuelva a repetir esta situación, para que no vuelvan a pasar inocentes doce años tras las rejas de una prisión para sufrimiento de ellos "y para vergüenza de los mexicanos".

Documentos de EEUU: Ejército mexicano entrenó a paramilitares

Nueva York, Estados Unidos, (AP).- El ejército mexicano entrenó y protegió a grupos paramilitares en el estado sureño de Chiapas, involucrados en ataques a comunidades indígenas que apoyaban al movimiento zapatista en la región, según documentos de inteligencia estadounidenses divulgados el jueves.

Informes de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA, por sus siglas en inglés), divulgados por una organización no gubernamental, señalan que militares mexicanos supervisaban a ese tipo de grupos en diciembre de 1997, cuando ocurrió la llamada matanza de Acteal, en la que fueron asesinados 45 indígenas simpatizantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Los informes contradicen la versión oficial del gobierno mexicano sobre la masacre de Acteal, señaló la organización no gubernamental National Security Archives (Archivos de Seguridad Nacional), que, por medio de una ley de acceso a la información pública, logró que esos documentos de la DIA ya no fueran secretos.








El grupo señaló que el gobierno mexicano divulgó en 1998 un informe en el que asegura que "grupos civiles armados" surgieron en Chiapas de manera espontánea.

Sin embargo, reveló que en un telegrama enviado por la oficina del agregado de Defensa de Estados Unidos en México a la DIA se habla del "apoyo directo" del ejército mexicano a sectores indígenas anti-zapatistas.

El mensaje fue enviado el 4 de mayo de 1999, pero en el documento se dice que la supervisión y el apoyo a los grupos había empezado años antes de la matanza en la que murieron 45 simpatizantes de los zapatistas.

"A mediados de 1994 el ejército mexicano contaba con el apoyo presidencial para crear equipos militares encargados de la promoción de grupos armados en áreas conflictivas de Chiapas... Durante la masacre de 1997 en Acteal, funcionarios de inteligencia del ejército estaban encargados de supervisar a grupos armados en las montañas de Los Altos, en Chiapas", indicó la organización.

Más de tres docenas de personas han sido condenadas por la masacre, pero la semana pasada la Corte Suprema de México anuló la sentencia de 20 de ellas al considerar que hubo errores procesales en los juicios.

El 22 de diciembre de 1997, un grupo paramilitar con presuntas relaciones con funcionarios gubernamentales atacó a tiros una reunión de oración de activistas católicos que simpatizaban con los rebeldes zapatistas en Acteal, una localidad de Chiapas. A lo largo de varias horas, los agresores mataron a 45 personas, entre ellos infantes de dos meses de edad.