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12/10/2009

Realizan en Tlaxiaco, II Festival Mixteco



Por René López, corresponsal

Tlaxiaco, Oax.-
Comunidades de la región mixteca, con diversos bailes, danzas, costumbres y tradiciones de la Mixteca, llagaron al centro de la heroica ciudad de Tlaxiaco, para celebrar el II festival mixteco que se desarrolló el domingo 12 de octubre, en el marco de la fiesta titular de esta población.

Por segundo año consecutivo poblaciones como San Pedro Molinos, San Juan Mixtepec, San Agustín Tlacotepec, Santa Catarina Yosonotú, Santa Catarina Ticua, San Juan Ñumi, Huajuapan de león, Tlaxiaco y la ciudad de Oaxaca, se concentraron para convivir y demostrar sus costumbres y tradiciones a través de sus obras de arte, como artesanías, gastronomía, música, baile y danzas.

Fue en la explanada Benito Juárez, donde antes de iniciar un recorrido por las principales calles de la ciudad, los asistentes realizaron la festividad del fuego nuevo, ceremonia ritual de hacer un cambio de fuego interno y renovación, para que todos estén en la posibilidad de convivir en armonía y respeto.

Después del recorrido las comunidades participantes se concentraron en la plaza de la constitución, lugar donde se ubica el reloj de la ciudad, fue donde ahí las bandas de música de viento ofrecieron un concierto, después al escenario subieron algunas agrupaciones de música tradicional de cuerdas para interpretar música indígena cantada en el idioma Mixteco.

Ticua con maromeros, dio a conocer que aun conservan esta diversión tradicional de emociones, donde los artistas populares ejecutaron acrobacias, entre los que se destacan la comedia, versos y chistes.

San Juan Mixtepec con la chilena achantée o del conejo y su banda de música de viento mostró su riqueza cultural.

Música y escenificaciones a través de la danza y bailes mostraron todos los elementos comunitarios que se viven en las poblaciones originarias de la Mixteca, entre ellas las que este domingo participaron como Santa Catarina Yosonotú, San Pedro Molinos, entre otras.

San Agustín Tlacotepec, presentó la danza de Moros y cristianos, danza que se ejecuta en sus festividades patronales, quienes danzan en sus respectivas filas, al compás de la música de viento, levantan rítmicamente los pies, mueven las caderas y los hombros a la vez escenificando una lucha entrecruzando sus machetes.

Subieron al escenario también el baile de las chinas oaxaqueñas, provenientes de la ciudad de Oaxaca, uno de los bailes alegres de la fiesta de guelaguetza, sones y jarabes de la Tlaxiaco, así como el jarabe Mixteco de Huajuapan.

Celebran una nueva Generación de profesionales de Tecnológico de Tlaxiaco

Por René López, corresponsal

Tlaxiaco, Oax.-
En el Instituto Tecnológico de la ciudad de Tlaxiaco, 34 jóvenes que recibieron sus documentos este fin de semana de haber terminado una carrera profesional de los tres programas que ofrece esta institución, 40% de ellos aprobaron el examen profesional, mientras que el otro 60% presentaran proyectos de servicio social para las comunidades de la región y del país a fin de lograr su titulación.

Al entregar a la sociedad la XVIII generación de profesionistas, el Instituto Tecnológico, reconoció los diversos procesos de evaluación y mejora continuas que han demostrado los estudiantes y catedráticos, por lo que lo ubica como una de los mejores tecnológicos en el país.

Con las inversiones de más de 50 millones de pesos que se han que se han hecho en el campo de industrialización, se pretende que en los próximos semestres los estudiantes ya sabrán realizar proyectos, y uno de ellos es la incubación de empresas, donde la secretaria de economía ya ha autorizado acceder a fuentes de financiamiento, a fin de crear empleos en la región Mixteca.

Los egresados no solamente han recibido el reconocimiento de su escuela donde terminan, si no que ahora tendrán que demostrarlo con la gente de su pueblo cuando ellos sepan respetar y contribuir de manera profesional con lo que saben, dio a conocer en sus palabras, el director del tecnológico, Jorge Márquez Juárez.

Eliodoro Díaz Escarraga, padrino de la generación y diputado federal por Tlaxiaco, dio a conocer que como padrino tiene dos compromisos, el primero gestionar con propuestas mayores recursos para la infraestructura de la institución y lo segundo la búsqueda de financiamiento para la implementación de proyectos productivos donde los profesionales que egresan tengan un empleo, ya que dijo que no es posible, que en la región aun no se estén buscando las alternativas para que los jóvenes se quedan y ya no salgan fuera en busca de trabajo.

Terminaron sus estudios 34 profesionales; de la vigésima octava generación de la licenciatura en administración culminaron 11, decima tercera en sistemas computacionales 6, y vigésima séptima de la ingeniería industrial 17, pertenecientes a la generación 2004-2007.

19 estudiantes recibieron reconocimientos que presentaron examen del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior CENEVAL y 24 prestadores de servicio social, graduación donde también entregaron reconocimientos a los más destacados estudiantes en las tres carreras.

Los pueblos indígenas salvarán a las naciones; son guardianes de la soberanía

Ciudad de México, DF., (La Jornada).- En estos tiempos de predominio neoliberal, los movimientos de los pueblos indígenas de México y América Latina son los que en realidad podrían salvar a las naciones, pues "son los guardianes de la soberanía nacional, mejor que nadie".

Ésa es una de las muchas reflexiones de los escritores y periodistas Hermann Bellinghausen y Ramón Vera, director y coordinador editorial, respectivamente, del suplemento mensual Ojarasca, dedicado a los pueblos indígenas, publicado por La Jornada y que este mes cumple 20 años.

Como parte de la celebración, este 12 de octubre, a las 18 horas, en el Centro de Artes y Oficios Escuelita Emiliano Zapata (Canacuate y Cicalco, Pedregal de Santo Domingo) se realizará una jornada que incluirá una mesa redonda y la proyección de la película Corazón del tiempo, dirigida por Alberto Cortés y con guión de Bellighausen.

Aparte de Cortés, Bellinghausen y Vera, participará el abogado Francisco López Bárcenas, especialista en derecho indígena, además de la poeta zapoteca Irma Pineda y la cantante María Inés Ochoa.

–¿En los 20 años de Ojarasca y su antecedente, México Indígena, qué se ha avanzado o retrocedido en cuanto al riesgo de desaparición de varias de las más de 60 lenguas nativas de México?

–No ha cambiado nada –responde Bellinghausen–, porque ése es un fenómeno demográfico y la presión del avance civilizatorio occidental es incesante. Son pueblos con sus lenguas amenazadas y amenazados ellos mismos, pues hay unos que desaparecerán en los próximos años, como los de Baja California, los lacandones y otros, que ya son grupos muy pequeños. Lo criticable es que se vea con demasiada tranquilidad. Elías Canetti decía que cuando una lengua desaparece es como si se quemara la biblioteca de Alejandría completa, porque cada lengua es una visión total del mundo.

–¿Con la desaparición de una lengua también desaparecen cultura e identidad, o puede asumirse un ser indígena sin su lengua?

–Claro. Incluso hay ejemplos de los pueblos más grandes, como nahuas o tzeltales, que se asumen como tales, pero que ya nadie en algunas comunidades habla la lengua originaria. Pero además, el proceso de estos años, que ha sido también de recuperación, ha hecho que pueblos que incluso se consideraban extintos, como los coca de Mezcala, Jalisco, de pronto resurjan y recuperen su identidad. Se pueden conservar incluso la forma de organización, de estructura familiar y comunitaria, aun sin lengua.

Interviene Vera: “Ahora está de moda la historia de los kiliwas y su tremenda tragedia, pero desde hace tiempo se sabe que están a punto de fenecer como cultura.

"No produjeron cosas materiales, eran nómadas y de pronto los encerraron, por lo que empezaron a bajar en número, y llegaron a un punto irreversible en el que se murió el último cantador; es decir, el que sabía todo lo que tiene que ver con la lengua, todas las historias. Su mito fundacional está perdido, por lo menos para ellos como grupo, y era lo que daba identidad y sentido a su lengua. En ese caso, entonces sí se habla de que perder la lengua los hace perder todo."

Tras un recuento de Bellinghausen y Vera acerca del despojo y asedio de la sociedad no indígena contra los pueblos originarios, desde la Colonia y sobre todo a partir del siglo XIX, el primero apunta: "El gran prodigio es que lleguemos al siglo XXI y los pueblos indígenas sigan ahí, algunos de manera bastante sólida. Han sobrevivido distintas políticas, porque los han querido matar con guerras, con hambre, con enfermedades, con abandono, con religión, con educación. Todo para que desaparezcan, y no lo han logrado".

Abunda Vera: "Es algo muy vasto, que uno no entiende si no está en resistencia. Franz Fannon decía: te imponen lineamientos y maneras de verte a ti mismo hasta que te acaba. Entonces, ¿cuándo empieza la resistencia?, pues cuando dejas de juzgarte con los criterios de quienes te oprimen".

–Con los movimientos indígenas que han surgido en los años recientes, no sólo en México, ¿puede decirse que hay un nuevo momento de esa resistencia?

–Es un nuevo momento –dice Bellinghausen. Es una nueva época histórica. Ahora, por primera vez en siglos, los pueblos recuperan la iniciativa. O sea, no sólo están sobreviviendo, sino que ya son una propuesta para sus propias naciones. El caso más evidente es Bolivia. Tiran y deciden gobiernos, lo cual es nuevo, así como la consciencia de sus lenguas, culturas y derechos. Los movimientos indígenas son de gran dimensión política. Además, en todos los casos, tienen un factor importante que no se les reconoce, sobre todo en este momento neoliberal, que esos movimientos son los que podrían salvar a las naciones.

"Por ejemplo, si México como nación todavía tiene futuro, es porque los pueblos indígenas son los guardianes de la soberanía nacional. No hay mejor movimiento social en el país que los indígenas, con la claridad de lo que debe ser México como nación. Cuando se desconocen los Acuerdos de San Andrés, se acusa a los pueblos indígenas exactamente de lo contrario, de que iban a dividir México. ¿Y quiénes dividieron México? Ellos, desde el poder."

Se celebra en Uruapan el Encuentro de los Cuatro Pueblos Indígenas de Michoacán

Uruapan, Mich., (Cambio).- A 517 años de lo que actualmente se denomina el encuentro de dos mundos, “no se puede celebrar la opresión, el despojo ni ninguna de las formas en las que han sido sometidos los indígenas a través de tanto tiempo”, consideró el ex presidente municipal de Uruapan y ex delegado de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), Prisciliano Jímenez Rosales.

Jímenez Rosales, fue uno de los varios ponentes que participaron en el llamado Encuentro de los Cuatro Pueblos Indígenas de Michoacán, disertando acerca de la actual situación de las comunidades ancestrales.

Al encuentro asistió la hermana del presidente de la República, María Luisa Calderón Hinojosa, por lo que el centro de la ciudad, se vio rodeado de guardias presidenciales disfrazados de civiles y de decenas de policías federales, quienes más que vigilar, paseaban por los portales del primer cuadro, preguntando por el precio de las mercancías o simplemente se entretenían platicando entre ellos.

Durante dicho encuentro hubo un desfile de oradores, tanto representantes de la cuatro etnias de la entidad – la Nahua, la Mazahua, la Otomí y la P’uréhpecha –, tanto como mestizos que han ocupado cargos públicos o que pertenecen a diferentes organizaciones nacionales e internacionales.

La mayoría coincidió en que no bastan las políticas asistenciales para sacar del rezago y la pobreza a los pueblos comúnmente llamados indígenas y también en elogiar la forma en que Felipe Calderón ha abordado la problemática de estos pueblos.

De entre los P’uréhpecha que hicieron uso de la palabra, Prisciliano Jímenez, señaló que los miembros de las etnias “queremos seguir siendo indígenas, pero no pobres. La pobreza no es parte de nuestra cultura, por más que se nos ha orillado históricamente a tenerla de nuestro lado”.

También reclamó que al igual que los gobiernos, los partidos políticos “tienen una deuda con nuestros pueblos al no incluir la representación indígena en sus plataformas”.

Ya luego en entrevista, Prisciliano Jímenez expuso que este 12 de octubre “es un día para reflexionar de cómo sí podemos continuar hacia adelante. Todos los pueblos indígenas de México y del mundo tienen sus propias potencialidades”.

Recordó que “todo México ha usufructuado de la propiedad de los pueblos indígenas, los bosques, las aguas, la cultura y los energéticos. Más bien quienes han estado en los gobiernos no han tenido la voluntad para resarcir en una forma ya no equitativa, sino proporcional a los pueblos indígenas de México”.

Agregó que por eso “ya es muy difícil resarcir tanto rezago, pero tendrá que hacerse poco a poco. Los indígenas de México tienen que estar mejor, porque se lo merecen. Ellos han dado todo para los demás, ahora los demás deben de contribuir para ellos”.