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25/10/2010

Indígenas presentan proyecto para lograr autonomía en la ciudad

Guadalajara, Jal., (El Informador).- El idioma y no saber con qué persona acudir para solicitar apoyo, han sido las principales barreras con las que se encuentran los indígenas que migran a la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG). Además, la venta de artesanías en la vía pública no ha sido una solución clara para mantenerse económicamente ya que no existe comunicación con los comerciantes.

La economía y la salud son para los wixaritari (huicholes) las principales necesidades por las que llegan a la urbe tapatía. Sin embargo, sus artesanías no solamente las venden en Guadalajara sino también en Nayarit, Zacatecas, Puerto Vallarta, Monterrey y Ciudad de México.

“No somos tiangueros, somos wixaritari (forma plural de la etnia wixárika)”, aclara Antonio García Mijarez, indígena que vive en la ciudad de Guadalajara desde los siete años de edad, que actualmente es alumno de Ingeniería Electrónica del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

Destacan algunos casos en los que artistas y artesanos se unen a intermediarios, los cuales imponen cuotas y reglas que obligan a participar a los indígenas en manifestaciones y restringir sus actividades, agrega Antonio García.

Estas experiencias fueron las que provocaron que los migrantes crearan un proyecto autónomo. En él participan desde 2008 artesanos de varias comunidades que tienen más de 20 años en la metrópoli, pero que nunca se habían unido.

“Wixaritari, Artistas y Artesanos Unidos en la Zona Metropolitana de Guadalajara” (WAAU) es el proyecto autónomo pensado desde los pueblos indígenas, el cual será presentado a la Secretaría de Cultura de Jalisco. La iniciativa consiste en que más allá de la venta de arte y artesanías se difunda quiénes son los wixaritari y se promueva la formación de criterios más cercanos a las realidades de las comunidades.

Antonio García, secretario del proyecto WAAU, indica que el reto del proyecto es que las instituciones apoyen la iniciativa de los indígenas. Se trata de pensar de otra manera en la ayuda que ofrece el Gobierno para estos migrantes.

“Tener un proyecto hecho por nosotros no es sólo pedir por pedir”. Las instituciones ya tienen programas de artesanía, “pero tienen una característica que es dañina para los wixaritari, es pensada desde acá, es decir: ‘Yo (las instituciones) te pongo la mesa para que llegues y hagas lo que te digo’, pero eso nos hace dependientes y el mestizo nos sigue viendo vulnerables”, enfatiza el entrevistado.

Propuesta de educación

En cuanto a su experiencia con otras instituciones gubernamentales, señala, la Secretaría de Educación Pública (SEP) piensa que los wixaritari deben estudiar “como los de aquí, que somos ‘burros’ si no estudiamos como ellos”.

No piensan, agrega, “que nosotros podemos hacer nuestra propia propuesta de educación. No se preguntan las autoridades: ‘¿Si ellos tienen su propia cultura por qué no les damos la oportunidad de que ellos hagan su propia educación?’.  Es la lógica de que su conocimiento es el bueno y el de nosotros no. Por ejemplo, el Gobierno llegó a la comunidad de San Andrés, pusieron drenaje pero no hay agua”.

Migración

El fenómeno de la migración indígena ha elevado sus cifras en los últimos años. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) documenta que entre 2000 y 2005, seis mil 215 indígenas migraron a Jalisco. Sin embargo, alrededor de 35 mil indígenas (de 45 pueblos) están asentados en la Zona Metropolitana de Guadalajara.

En la entrevista, Antonio García invita a los respectivos directores del Instituto de la Artesanía Jalisciense (IAJ) y de la Comisión Estatal Indígena (CEI), así como al delegado de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de Jalisco (CDI), para que favorezcan las condiciones e implementos del proyecto. A los gobiernos municipales solicita la colaboración con los espacios públicos, además de generar las condiciones para que implementen el proyecto.

“La idea es hablarle a todas las instituciones que ya nos han apoyado antes, como una oportunidad para agradecer todo el apoyo. Pero ahora pretendemos que nos apoyen para nosotros hacer las cosas”.

El proyecto ha sido asesorado por académicos de distintas universidades: Rocío Londey Román, trabajadora social de la Universidad de Guadalajara; María del Mar Estrade Redbull y Cristina Roxanna Xamán MaCregor, filósofas del ITESO, y Diana Michell Negrín da Silva, secretaria del Centro de Investigación Wixárika.

Para saber

La mesa directiva del proyecto WAAU está conformada por Mateo Mijarez Zavala, como presidente; Antonio García, secretario; Atilano Carillo Domínguez, tesorero, y María Elena Medina González, en vigilancia.

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