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18/09/2010

“Por la Rearticulación de Los Pueblos para la Refundación del Estado Mexicano"


Declaración del Movimiento Indígena Nacional (MIN)

México-Tenochtitlán, 15 de Septiembre de 2010

Reunidos en el Foro Nacional “Los Pueblos Indígenas a 200 años de exclusión”, en el corazón político de este país, en medio de las celebración festiva del Bicentenario de la Guerra de Independencia. 

Teniendo presente el espíritu de nuestros abuelos que contribuyeron con su sangre a dar un nuevo rostro y corazón a esta gran Nación Mexicana, sin que hasta la fecha, se haya cumplido su sueño de heredarnos un país donde se nos incluyera como parte de este Estado-Nación, que este día es motivo de una celebración oficial del Gobierno Federal sin que estén presentes ahí, los pueblos indígenas, a pesar de que aportaron su sangre en esa gesta heroica.

Teniendo presente el contexto global de crisis económica en que se debaten nuestros pueblos, en medio de los grandes problemas de toda índole que aquejan a la humanidad, marcado este tiempo, con el signo de inequidad, la desigualdad social y la violencia, que amenaza el futuro de la humanidad, donde las clases sociales mas desprotegidas se van empobreciendo cada día más, ante la mirada insensible de los que detentan el poder y los grandes capitales y se enriquecen a costa del hambre de millones de seres humanos, nuestros pueblos sobreviven, resisten y luchan por un mejor futuro para nosotros y nuestros hijos.

Retomando que, nuestra demanda principal en México, es por la inclusión y respeto como sujetos de derecho público que esté garantizado en nuestra Carta Magna como parte de este pacto fundacional del Estado Mexicano, que hasta hoy nos mantiene marginados este Estado-Nación, al excluirnos, limitando con ello el reconocimiento pleno de nuestra existencia como pueblos indígenas.

Afirmando, que aspiramos avanzar hacia la refundación del Estado mexicano, a través de la instauración de un Congreso Constituyente que refunde a la República Mexicana con un Nuevo Pacto Nacional en el que queden garantizados nuestros derechos como pueblos indígenas, en esa nueva Carta Magna, retomando la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y otros instrumentos jurídicos internacionales.

Teniendo presente que el derecho de Libredeterminación y Autonomía que demandan, en la vía de los hechos, nuestros pueblos pasan necesariamente por el derecho de consulta con consentimiento libre, previo e informado en todos aquellos asuntos que competan a nuestros pueblos, garantizando el respeto a las normas mínimas establecidas en el derecho internacional.

Con la gran diversidad de pensamientos y posturas de las y los participantes de este Foro, que es parte de un proceso en construcción para la elaboración de una propuesta indígena para la refundación del Estado Mexicano:

DECLARAMOS

Que a 100 Años de la Revolución Mexicana y a 200 Años de la Guerra de Independencia, seguimos resistiendo y exigiendo nuestra inclusión y reconocimiento pleno en la Carta Magna de México para ser parte de este Estado-Nación. Por tal razón, cuestionamos el irracional carácter festivo de la gran celebración nacional que de dos hechos históricos importantes: el Centenario de la Revolución Mexicana y el Bicentenario de la Guerra de Independencia, el Gobierno Federal está derrochando para ello mas de $2,900 millones de pesos (alrededor de 223 millones de dólares), con una dudosa aplicación de 60 millones de dólares en un contrato con un especialista de espectáculos venido desde Los Ángeles, California, según se denuncio en la Cámara de Senadores, mientras que nuestros pueblos se debaten entre el hambre y la desesperación.

Que estamos unidos para luchar por un nuevo Congreso Constituyente, que nos incluya sin mutilación ni regateos esa nueva Carta Magna, por la que entremos por la puerta grande, a formar parte de ese nuevo Estado plurinacional, pluricultural y con pluralidad jurídica que debe tener un rostro indígena, plural e incluyente.

Que unimos nuestras voces diversas como un solo puño para luchar por la transformación del país, por un Estado plurinacional y pluricultural y decimos con fuerza, que NO tenemos nada que celebrar en los festejos oficialistas del Bicentenario y Centenario, porque en realidad estamos honrando nuestros 710 años de gloriosa mexicanidad, pues ya existíamos antes de la conquista.
Por ello, iniciamos el proceso de elaboración de un nuevo proyecto de Nación con perspectiva indígena, plural e incluyente que será retomada de los documentos hoy presentados, para encontrarnos nuevamente el próximo 12 de octubre, donde se presenten la síntesis de las propuestas y establezcamos un Pacto para la refundación de la Nación Mexicana, que no se hará en una sola fecha, sino en un proceso de construcción permanente.

Por tales razones, hacemos el siguiente

LLAMAMIENTO

       Al Pueblo de México, a la reflexión profunda de lo que ha significado y traído como consecuencia estos hechos que hoy, son motivo de celebraciones en el Bicentenario de la Guerra de Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana, donde nuestros ancestros sirvieron como carne de cañón, sin que por ello, hayan sido incluidos con justicia en la construcción de este Estado-Nación que no solo nos excluyó, sino que nos avasalló pretendiendo en todo momento borrar nuestra existencia.

       Al pueblo de México y a todos los actores sociales y políticos, a mantener vivos los ideales de nuestros abuelos y héroes que derramaron su sangre en las gestas heroicas de este país, para hacer realidad sus sueños de justicia, democracia y libertad para todos los mexicanos.

       A todos los pueblos indígenas de México y sus organizaciones, a las diferentes tendencias y expresiones del pensamiento indígena hasta ahora dispersas, a confluir en un solo movimiento, para construir un nuevo espacio de organización indígena convergente que sea plural e incluyente, con la participación política de hombres y mujeres de nuestros pueblos, como una instancia de organización, verdaderamente representativa de todos los pueblos indígenas de México, que emita propuestas legislativas, pero principalmente sea el instrumento de lucha de los pueblos indígenas para la refundación del Estado mexicano.

       A  las organizaciones, indígena y no indígenas, y a los pueblos indígenas de México, interesados en la articulación coordinada con nuestras luchas en favor de nuestros pueblos, respetando las autonomías organizativas de cada organización, a participar activamente en la realización de un Encuentro Nacional Indígena y Campesino a celebrarse el 10 de Abril del 2011, encaminado a fortalecer el Movimiento Indígena Nacional y Campesino para definir las acciones y programas de lucha de nuestros pueblos que garantice la continuidad de un movimiento nacional que luche por alcanzar la consecución de nuestros derechos.

A los pueblos indígenas de México, a  darse una oportunidad, para permitir el paso a la esperanza, para unificar nuestras fuerzas en este espacio de encuentro en construcción, donde el respeto a nuestras diferentes formas de lucha convivan con equidad, con espíritu propositivo, con tolerancia verdadera e incluyente, acordamos seguir impulsando los acuerdos y alianzas necesarias para la REARTICULACIÓN y CONSTRUCCIÓN del MOVIMIENTO INDÍGENA NACIONAL hacia la construcción de una mayoría social y una mayoría política para que pactemos un gran movimiento que consensue con todos los actores políticos y sociales de la Nación, la convocatoria a un nuevo Constituyente que redacte una nueva Constitución que cancele el erróneo modelo de Nación única y promulgue una nuevo Estado Plurinacional Democrático con lo que inauguremos una genuina Unidad en la diversidad de un México Plurinacional.

A todos nuestros pueblos y comunidades y sus organizaciones indígenas para construir una agenda para la construcción de un nuevo pacto fundacional de este Estado Nación, que incluya y respete plenamente nuestra existencia, que luche:

       Por la refundación de un Estado-Nación hacia un Estado Plurinacional Democrático en México.
       Por la recuperación y defensa de los territorios;
       Por el desarrollo integral con identidad
       Por el reconocimiento constitucional de nuestros derechos  como pueblos indígenas
       Por el fortalecimiento, respeto y reconocimiento de nuestras formas de ejercer la autonomía y libre determinación en cada unos de los ámbitos y niveles en los que se desarrollan.
       A construir  nuevos caminos con una agenda política propia, que recupere lo mejor de nuestras experiencias históricas.
       A participar en el Encuentro Nacional de Pueblos Indígenas el próximo 12 de octubre de este año.
       A participar el 30 de octubre para rendir homenaje a nuestros abuelos en el Monte de las Cruces que participaron en la guerra de Independencia.
       A participar el 20 de noviembre para fijar nuestra postura revolucionaria indígena en torno al festejo del Centenario de la Revolución Mexicana.
       A participar en la reunión de Cambio Climático en diciembre para la autodeterminación sobre  nuestros Territorios y bienes comunes de este modelo industrial que ha generado los efectos del calentamiento global y hoy ofrece mecanismos de mercado y mercantilización de la Madre Tierra.
       Por la reconstitución integral de nuestros pueblos a partir del diálogo, la reconciliación interna para alcanzar la paz y la armonía comunitaria, para luchar por nuestros derechos colectivos negados.
       Por el respeto a la dignidad y lucha de equidad de las mujeres indígenas en nuestros pueblos.
       A los demás sectores de la sociedad a hacer suyo este llamamiento y a solidarizarse con las causas justas de nuestros pueblos que esperan justicia.

Con la alegría que representa saber que muchos jóvenes aquí presentes han retomado en sus manos las banderas del Movimiento Indígena Nacional, desde el fondo de nuestros corazones indígenas, nosotros, los olvidados y excluidos de siempre, desde la voz de los dueños originarios de estas tierras y territorios, les decimos: ¡Es ahora o nunca! ¡Levantémonos! Porque ha llegado una luz de esperanza al final del camino, en esta larga noche de tristezas y agonías, donde nuestros padres creyeron que tanta ignominia no acabaría nunca, Pero la historia es terca y nos demuestra, que la historia la escriben los pueblos. Y en esta hora de la historia, la escribiremos con nuestros propios puños, y si es necesario, se escribirá la parte que haga falta con nuestra propia sangre. Porque ha llegado el fin del silencio indígena. ¡Porque es la hora de la verdad y la dignidad!

¡¡¡POR LA UNIDAD Y LA AUTONOMÍA Y LIBRETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS!!!
VIVAN LOS PUEBLOS INDIGENAS
VIVA MEXICO, VIVA MEXICO, VIVA MEXICO


El conflicto triqui, desde una mirada triqui en siete puntos
A propósito del gobierno de cambio y reacomodos políticos en la región
Debe abordarse con esmero cuidado y lucidez política  

Epifanio Díaz Sarabia

Contra el pronóstico del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de llevarse “carro completo” en las anteriores elecciones, los resultados obtenidos en Puebla y Oaxaca, revelan el costo político que los priistas tuvieron que pagar por sus actos de descomposición y represión contra personas y movimientos sociales en estos dos estados.

En Puebla, el PRI perdió a causa de las relaciones de corrupción y su red de explotación infantil en que se vio envuelto el gobernador Mario Marín.

En Oaxaca, la violencia ejercida por Ulises Ruiz contra  la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) en 2006, si bien influyó poderosamente en las urnas para la derrota del PRI, el hecho que sin duda vino a inclinar la balanza a última hora a favor de Gabino Cué, fue el trato despótico que el todavía gobernador dio al conflicto triqui, así como la ventaja política que el PRD, con Alejandro Encina Rodríguez, supo sacar del mismo.

Con el triunfo de la alianza “Unidos por la Paz y el Progreso”, se suscitan varios interrogantes en torno al conflicto triqui.

En primer lugar, el triunfo de la coalición vendría a debilitar políticamente a la Unidad de Bienestar Social para la Región Triqui (UBISORT), poniendo fin a la impunidad con que ha actuado este supuesto grupo paramilitar, seudónimo que adquirieron a partir de lo lamentable de las muertes de Beatriz Cariño y Jerry Jakkola.

También el triunfo de Gabino Cué, terminaría con los señalamientos hechos a la dirigencia del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT), en el sentido de que el rechazo del Partido de Unidad Popular (PUP) a las alianzas partidistas obedecía a acuerdos políticos-económicos en lo oscuro con el Revolucionario Institucional.

En tanto, para el denominado “Municipio Autónomo de San Juan Copala” (MASJC) y su proyecto de autonomía, el cambio de gobierno resultaba políticamente irrelevante, aunque en los primeros días cuando se supo del triunfo de Gabino Cué, enseguida a través de su pagina web felicitaba al futuro gobernante.

Como están las cosas hoy, mucho de lo que se dice son meras especulaciones.

La UBISORT no se debilita ya que, como lo habíamos advertido, más que depender del gobierno priista su fuerza radica en el número de barrios o comunidades de la región que lo respaldan.

La muerte de Anastasio (29 de julio), hermano de Rufino Juárez Hernández, tachado de liderar al grupo de paramilitares acentúa el conflicto con el MASCJ.

En tanto que el PUP, lamentando su falta de olfato político buscará en los próximos meses fijar con el gobierno de Gabino Cué nuevas relaciones de poder que permitan, por lo menos, a la dirigencia salir fortalecidos.

Por su parte, el MASJC sigue sin poder consolidar su proyecto de autonomía, pues prácticamente no existen las condiciones geopolíticas ni las bases necesarias para hacerlo.

Los barrios que lo integran (Yosoyuxi, Agua Fría Copala, Paraje Pérez, Santa Cruz Tilapa, la mitad de Guadalupe Tilapa) corresponde al mismo número que apoya a la UBISORT (La Sabana, Yutasaní, Unión los Ángeles, Cumbre Yerba Santa, El Diamante, Copala y la mitad de Guadalupe Tilapa).

Concomitantemente, el MULT, sigue contando con más del 50% de los 32 barrios y comunidades que integran la región triqui, destacando El Rastrojo, Rio Venado, Paso de Aguila, Cuyuchi y Rio Metate.

De hecho, la debilidad política-organizativa del MASCJ, fue el factor decisivo que permitió a la UBISORT retomar recientemente (13 de septiembre) el viejo edificio de la autoridad municipal de Copala.

Por otro lado, desde hace algunos meses el MASCJ venía especulando sobre una supuesta alianza entre el MULT y la UBISORT en contra del proyecto de autonomía que viene defendiendo, cuando que éste último atacaba constantemente a las comunidades simpatizantes del primero (tan pronto se les olvidó a los dirigentes del MASCJ que, contra todos los principios morales y afrenta, se aliaron con la UBISORT para formar el municipio autónomo en enero de 2007).

Hoy existe un nuevo reacomodo de fuerzas en la región, y se habla de una tregua entre la UBISORT y el MULT a petición del primero.

Estos reacomodos políticos nos dicen varias cosas y, como en todos los casos de conflictos, el proceso seguido por los actores no es políticamente uniforme ni permanente, lo que puede agarrar mal parados a más uno.

1.   En primer lugar y bajo principios morales mínimos, ningún grupo debería condicionar el diálogo al castigo previo de los responsables de los lamentables decesos ocurridos en la región tal y como lo hace el MASCJ, pues sobre todos al igual pesan remordimientos por la muerte de personas inocentes que, en caso de exigir justicia previa para todos ellos no se establecerían las condiciones mínimas requeridas para un acuerdo de paz regional.

2.   Por los reacomodos políticos y la configuración geográfica actual, el proyecto de autonomía resulta prácticamente insostenible, salvo que se busque abiertamente acentuar el conflicto entre los triquis, tal como lo pretenden algunos grupos, medios de comunicación comercial, intelectuales que fuerzan la configuración autonómica en la región pese a un pueblo dividido, o redes sociales como la “Red de dragones”.

3.   En caso de que sea verdad  la supuesta tregua (no un acuerdo de paz) entre el MULT y la UBISORT, ello evidencia que cualquier arreglo en torno al conflicto regional pasa necesariamente por el diálogo entre los propios grupos.

Y, algo muy importante, dicha tregua puede llegar a debilitar políticamente aún más al MASCJ en la región, sin importar que cuente con un respaldo importante de organizaciones y grupos en el exterior.

4.   En virtud de lo anterior, cualquier intervención o apoyo a los grupos, particularmente al MASCJ, debe estar orientado al diálogo y a la reconciliación antes que cualquier otra acción disfrazada de defensa de los derechos humanos o de proyectos de autonomía, cuyos resultados hasta la fecha han sido de más violencia y muerte.

5.   Para el próximo gobierno resulta, impostergable diría, acordar con el Congreso estatal la restitución de la figura de municipio constitucional a San Juan Copala, categoría que le fue arrebatada en 1948, de hecho, la búsqueda de una salida pronta y parcial al conflicto triqui debe ser una de las prioridades de la Secretaría de Asuntos Indios del estado y de quien lo encabece. Por añadidura, si bien el conflicto contribuyó al triunfo de la alianza “Unidos por la Paz y el Progreso”, la historia se repite y por razones políticas o de convicción, ninguno de los grupos compartirá el nuevo gobierno.

6.   La restitución del municipio constitucional es coincidente tanto con el proyecto de autonomía propuesto por el MASCJ, como para la consolidación de un proyecto democrático de participación política o, de las aportaciones federales a los municipios, el famoso  Ramo 33, así como de programas específicos por los cuales los grupos han estado peleando, principalmente el MASCJ, el UBISORT y el ala partidista del MULT.

7.   Asimismo, el inicio del proceso de la remunicipalización de la región puede constituir internamente un espacio de acercamiento y de acuerdos políticos estratégicos para cada uno de los grupos, pues este proceso marcaría un nuevo punto de partida a partir del cual cada grupo pondría a prueba su disposición para mantener la paz en la región, ahora sí, bajo la lupa de organizaciones y organismos de derechos humanos, movimientos sociales como el zapatismo, instituciones académicas, intelectuales, etc.

Este proceso también consistiría un espacio abierto para la participación de la sociedad civil y de organizaciones defensores de los derechos humanos. Un espacio de discusión y análisis sobre los procesos autonómicos y de organización seguidos por los grupos hasta la fecha, así como del movimiento indígena nacional e internacional.

Así pues, el conflicto triqui debe abordarse con esmero cuidado y lucidez política si en verdad se busca apoyar a este pueblo en su lucha contra la opresión, la exclusión, la explotación y el colonialismo interno del cual todavía están sujetos, pues a nadie se le escapa que, con todo y sus vaivenes políticos, los triquis por sí mismos, poseen un potencial extraordinario de organización que bien puede servir para causas profundas de transformación social a que aspiran los movimientos sociales, revolucionarios y progresistas del siglo XXI.

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