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14/02/2010

Lenguas indígenas, dilema para tribunales de EEUU

Florida, Estados Unidos (St. Petersburg Times).- Él tenía 28 años. Ella 11. Los padres de la niña habían dado su consentimiento, diciendo que era normal casar a una niña a esa edad en Guatemala. En Dover, Florida, en cambio, una niña con un bebé despierta sospechas.

Cuando llegaron los agentes, Teodoro Pablo Ramírez no entendió mucho de lo que le decían, según su abogado. Ramírez no habla inglés y habla poco español. El idioma que domina es la lengua maya mam.

Esta lengua indígena, que muy pocos intérpretes entienden, complica procesos judiciales en todo el país. Un servicio de intérpretes de Washington contrató a un individuo que hablaba mam en una cárcel.

En un juzgado de Hillsborough, hay pendientes dos casos porque no se consigue un traductor de mam. En uno, una niña wimauma de cuatro años fue violada. La única que sabe lo que sucedió es su madre, que habla únicamente mam. El otro caso es el de Ramírez, quien fue condenado a cadena perpetua el año pasado y luego un juez ordenó que se lo volviera a juzgar.








El tribunal empleó un intérprete de español.

Los dos idiomas, sin embargo, no tienen nada que ver. En mam, "juicio" se dice "tun txi jun xjal twitz aj kawil".

Ramírez vivía en una casa rodante pegada a la de la niña en un sector de Dover donde abundan los inmigrantes. Eran cuñados. Mantuvieron relaciones sexuales al menos tres veces en la habitación de ella y a mediados del 2005 la niña quedó embarazada, según los documentos de la corte.

Ella dejó de ir a la escuela y dio a luz un varoncito cuando tenía 12 años. A su regreso a la escuela, un consejero le preguntó qué le había pasado. Ese mismo día, un detective que hablaba español golpeó la puerta de la casa de Ramírez.

El guatemalteco había estudiado solo hasta primer grado y había llegado ilegalmente a Estados Unidos unos años antes. Aprendió un poco de español de otros inmigrantes. Entendió algunas preguntas del detective. ¿Mantuvo relaciones sexuales con la niña? ¿El bebé era suyo?.

Sí, dijo Ramírez. Trató de explicar en español que estaba pagando por el mantenimiento del niño. Su abogado dice que no entendió cuando le explicaron cuáles eran sus derechos.

La familia de la niña regresó a su pueblo de Todos Santos Cuchumatan, en Guatemala, y le envió al juez del caso una carta firmada por un notario en la que decía que los padres habían autorizado la relación.

En la carta, el padre dijo que en su cultura, las mujeres se casan incluso a los 11 años.

Si bien el 15% de las niñas guatemaltecas se casan antes de los 15 años, expertos del Consejo de la Población dicen que es muy infrecuente que alguien quede embarazada a los 11 años.

Cuando el abogado de West Tampa Bryant Camareño habló por primera vez con Ramírez, éste usó una combinación de mam salpicado con algo de español que le resultó incomprensible. Camareño sabía que tenía que encontrar un intérprete de mam, pero, ¿dónde?

La profesora de lingüística Nora C. England, que escribió su tesis doctoral sobre la gramática mam y tiene varios libros sobre lenguas mayas, dice que no domina el mam lo suficiente como para servir de intérprete. Y no conoce a nadie que lo pueda hacer.

La oficina de intérpretes del juzgado de Hillsborough encontró una intérprete de mam en Lake Worth, pero no logró ponerse en contacto con ella a tiempo para el juicio.

De este modo, Ramírez contó únicamente con un intérprete de español en el juicio.

Un experto llevado por los fiscales declaró que Ramírez hablaba un español fluido.

Camareño sostuvo que Ramírez no entendió mucho de lo que se decía.

El jurado lo halló culpable y el día de la sentencia, el juez Wayne Timmerman le dijo que pasaría el resto de su vida en prisión... en español.

Ramírez no reaccionó.

El juez le preguntó a Camareño si su cliente entendía lo que estaba pasando y el abogado le dijo que no.

Camareño intentó resumir la sentencia en una palabra: "vida".

Fue entonces que Ramírez se mostró conmocionado. "¿Por qué?", preguntó.

Ed Fuentes, propietario de un servicio de intérpretes de Washington, decidió aprender a hablar mam para asistir a estos indígenas. Hasta que un día, mientras esperaba que le llevasen a un cliente en una prisión, escuchó a alguien hablar ese idioma.

El individuo no tenía experiencia como intérprete. Se ganaba la vida buscando jornaleros para trabajar en los montes. Fuentes se pasó 25 o 30 horas enseñándole la terminología legal y la forma en que uno debe manejarse en un juzgado.

El año pasado, cuando un mam fue acusado de asesinato, Fuentes y el intérprete trabajaron juntos: uno traducía de inglés a español y el otro de español a mam. El caso fue desestimado y el individuo fue deportado.

Algunos abogados a veces tienen suerte en las búsquedas a través de la internet y dan con Rosendo León Aguilar, un intérprete de mam que vive en San Francisco y que ha actuado en casos en Chicago, Kansas City, Nuevo México y Seattle, cobrando 300 dólares por día más gastos de viaje.

Dice que cuando una persona que está siendo enjuiciada finalmente se entera de lo que está pasando de boca de alguien que habla mam, a veces lloran de la emoción.

Ramírez tiene hoy 32 años y sigue preso. No entiende por qué. Y no sabe si en el nuevo juicio podrá contar con alguien que hable mam.

En una vista preliminar esta semana, hubo sólo un intérprete de español.

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