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11 dic. 2008

Con un frío de hasta menos cuatro grados, en Cochoapa temen más decesos que hace un año

Cochoapa el Grande, Gro., (La Jornada Guerrero).- Frío. En el alba de Cochoapa el Grande, la cabecera municipal más pobre de México, la temperatura desciende desde septiembre y en enero, durante el clímax de la temporada de invierno, el termómetro llega a marcar menos cuatro grados bajo cero.

El martes en Yozondacua, un pueblo alejado de la cabecera, sobre los campos amaneció una capa de hielo. Los niños, muchos desnudos de la cintura hacia abajo, la mayoría descalzos, corrieron a jugar sobre “la nieve”. Un acontecimiento que resultó poco común en la localidad, no obstante que desde que comienza el invierno presagian que habrá muchos enfermos de gripa que si no se atiende, puede convertirse en neumonía. Diciembre es también la temporada en la cual los muchachos del pueblo, jóvenes que apenas cumplen 17 años, todavía adolescentes, se van a los Estados Unidos. En Yozondacua ya es un comentario común que, en cuestión de días, serán tres los muchachos que intentarán cruzar la frontera.

–Aquí anteriormente dicen que no hacía tanto frío, ahorita se sorprenden porque en las mañanas que salimos al patio se ve blanco, blanco de nieve –dice el maestro de la localidad, Alfonso Moreno Jerónimo.

–¿Se enferma mucho la gente por el frío?

–Pues sí, sobre todo los niños, como aquí no hay clínica, hay que ir caminando hasta la cabecera.

A finales de diciembre del año pasado, tan sólo en la cabecera municipal ya se sabía de tres infantes que murieron. En el Ayuntamiento, los padres de los niños reportaron el deceso e informaron que como eran indígenas de “escasos recursos”, consideraron prácticamente imposible trasladar al niño enfermo a Tlapa, al hospital más cercano donde se pueden atender casos de neumonía y padecimientos respiratorios más severos. Solicitaron a las autoridades una cooperación para enterrar a los niños.

El síndico municipal, Guillermo Flores Lorenzo, subraya: “eso fue en la cabecera, pero de los que están en las comunidades no sabemos, por ejemplo en San Lucas, en Tierra Blanquita, en San Miguel Amoltepec el Nuevo y San Miguel el Viejo, en Yozondacua. Hay hasta hielitos, aquí también, pero hasta ahorita no se han muerto”.

La Secretaría de Salud en el estado, mediante un boletín oficial de fecha 3 de diciembre, dio a conocer que “intensificó” las acciones de prevención y atención para “disminuir el riesgo de infecciones respiratorias agudas”, principalmente en zonas frías como en La Montaña.

A Yozondacua, afirma el comisario del pueblo, ninguna instancia del gobierno ha enviado nada. Con muchas dificultades, el comisario Felipe García, un anciano de 72 años de edad, cuenta en español que hace algunas semanas a la comunidad llegaron unos médicos de la Secretaría de Salud, permanecieron algunas horas y después se retiraron.

Como en el pueblo no hay clínica y las enfermedades aumentan en diciembre a causa del frío, hace poco entre los lugareños discutieron la necesidad de solicitar “una clínica al gobierno” para no tener que viajar durante horas, casi siempre a pie, al hospital más cercano.

“A veces los médicos sí vienen” afirma el comisario indígena, que de inmediato aclara: “no siempre, pero el problema es que no hablamos español y no sabemos cómo pedir la clínica”.

Las enfermedades respiratorias no es el único mal que aqueja a los pueblos de Cochoapa con la llegada del intenso frío. Al caer sobre los cultivos de calabaza, durazno, frijol y maíz, las heladas de invierno hacen pender sobre hilos las reservas de alimentos más probables para las familias na savi.

“Lo que afecta es que como aquí se empieza a secar la milpa del frijol, de maíz, de lo que se siembra, se afecta en eso, como está tierno, en lugar de que esté floreando se empieza a secar, por la helada es que se chinga. También afecta la pastura que come el ganado cuando se suelta la helada. El año pasado muy poquito creo que bajó la helada, pero ahorita ya empieza a caer hielo otra vez”, comenta el regidor de Educación en la Comuna de Cochoapa, Herminio Rivera Chávez, un indígena que estudió sólo hasta el tercer grado de primaria.

La clínica, inmueble inadecuado

Tuvieron que pasar tres años para que en Cochoapa el Grande, una vez instaurado como municipio, se construyera una clínica apenas con las mínimas adecuaciones. Se echó a andar en junio pasado y ofrecer atención durante dos turnos de lunes a viernes, y los fines de semana hay guardias permanentes.

El problema es que es el único centro del municipio para los más de 10 mil indígenas que lo habitan y por ello resulta insuficiente. Al mes llegan a cubrir más de dos mil consultas.

Bernardo Ponce García, el médico que atiende la clínica, enumera las deficiencias del inmueble: “es muy chico, apenas tenemos para encamar, no tenemos dónde esterilizar, tenemos dos bañitos, pero hay muchos muebles que nos llegaron y no sabemos ni dónde acomodarlos, no caben; en odontología no hay material y tampoco han mandado al médico dentista, ahí está el espacio vacío”.

En esas condiciones, concluye el joven galeno, la clínica “no sirve de mucho, no sé porqué el gobierno lo mandó a hacer sólo para la cabecera municipal, si Cochoapa es muy grande”.

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