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15/12/2010

Niños indígenas poblanos: pobres, maltratados y discriminados

Puebla, Pue., (MPuebla).- La violencia y discriminación en contra de niños, niñas y adolescentes al sur de México va en aumento; Puebla no es la excepción.

La Red por los Derechos de la Infancia en México (RDIM), en su más reciente estudio “La infancia cuenta 2010”, señala que en el estado de Puebla, en un año, las denuncias por maltrato en contra de menores aumentaron de 921 a 3 mil 434, casi el cuádruple.

Además, Puebla es el estado de la zona sur-sureste con mayor población indígena infantil –cerca de 350 mil niños– que vive en condiciones de pobreza y marginación alta; aunado a lo anterior, son víctimas de discriminación “que persiste contra esta población en el ámbito de la salud, la educación, el acceso a servicios y el maltrato”.

Por si fuera poco, los infantes poblanos de origen náhuatl, popoloca y totonaca se enfrentan “a la inaccesibilidad y mala calidad de los servicios básicos de salud y educación, lo que representa una forma de discriminación y maltrato que repercute en su desarrollo físico, emocional y psicológico, constituyendo, entonces, una forma explícita de violencia y maltrato”, indica la RDIM, basada en preceptos de la Unicef.

En la parte del estudio dedicado a la región sur-sureste del país, además de Puebla se analizó a Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Chiapas, Quintana Roo, Campeche y Yucatán, estados que también son los últimos en la lista del Índice de Desarrollo Humano.

Al describir la zona, la RDIM indica que “si bien presenta altos números en cuanto a violencia contra niños y niñas, no representa la zona de mayor riesgo en cuanto a homicidios, en comparación con algunos estados del norte y centro del país, como el Distrito Federal, el estado de México y algunos estados del norte, como Sonora y Coahuila, en donde el índice de homicidios y denuncias es mucho más alto que en los estados del sur”.

Al término de la primera década del siglo XXI, las poblaciones donde crecen niñas y niños del sur-sureste mexicano también presentan mayor población migrante y son el paso de entrada para el tránsito migratorio que viene desde Centroamérica.

“Aquí se ubican ciudades que reportan un alto índice de explotación sexual infantil: Acapulco, Tapachula y Cancún. En términos generales, son niños que por su condición socioeconómica y cultural se ven limitados al acceso de servicios de salud, educativos, de protección, lo que afecta su sano desarrollo y los posiciona en una situación de desigualdad frente a otras poblaciones, por un lado, y los orilla a la búsqueda de alternativas que subsanen su condición, por otro, como la migración o la inserción en espacios donde experimentan la violencia y la explotación, entre otras”.

Si bien el maltrato físico, la explotación laboral, el abuso y la explotación sexual no son exclusivos de la población socioeconómicamente más pobre, añade el estudio, es común que una niña o niño en una precaria situación económica sea más sensible a sufrir este tipo de situaciones que una niña o niño que tiene cubiertas sus necesidades básicas y se desarrolla en un ambiente saludable, libre de violencia y con fuertes redes de apoyo familiar y social.

En la región sur-sureste predomina “la violencia física, el abuso y explotación sexual y la discriminación como una forma de violencia a la que está sujeta una gran mayoría de la población infantil del país por su condición económica y cultural”.

De la violencia al homicidio

De acuerdo con el Informe Mundial sobre la Violencia contra los Niños y Niñas, encargado a Sergio Pinheiro, entre la población debajo de los 18 años, los adolescentes entre 15 y 17 años de edad y los bebés son los que se encuentran en mayor riesgo de sufrir muerte por homicidio. En México se ha registrado un promedio anual de 153 muertes por homicidio en niños de cero a cuatro años y de 419 homicidios en adolescentes de entre 15 y 17 años, entre 2006 y 2008, lo que confirma que éste es el del grupo de mayor vulnerabilidad frente a ese tipo de muerte.

Del total nacional de homicidios reportados en las niñas y niños de cero a cuatro años de edad, el 18 por ciento ha ocurrido en los estados del sur; Chiapas y Guerrero son los que más homicidios registran; por el contrario, Yucatán, Campeche y Quintana Roo son los estados que menos casos reportan. En el caso de Puebla es preocupante la tasa de homicidios de menores de entre 15 a 17 años, ya que si bien no figura con índices altos, la tendencia es creciente, ya que en 2006 se registraron 11 y para 2008 se había llegado a 16 por año.

Maltrato consuetudinario

La violencia física no letal se define como “el uso deliberado de fuerza física contra un niño o niña que resulta en, o tiene gran probabilidad de resultar en, daño para la salud, superveniencia, desarrollo o dignidad del niño o niña”. Según la RDIM es más frecuente que los homicidios, pero mucho más difícil de identificar y registrar, una vez que generalmente son los padres o responsables del niño quienes la ejercen, justificando disciplina o educación.

“Las estadísticas sobre el maltrato y la violencia contra niños y niñas en México, marcan algunas tendencias: el registro de las denuncias representa también un sesgo importante, ya que no todas son presentadas ante el Ministerio Público, sino que se presentan ante el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (Sndif) y no siguen un procedimiento jurídico o penal.

“Estos datos tienen que leerse con el conocimiento de un creciente subregistro de casos por maltrato infantil; en 2008 se recibieron 34 mil 23 denuncias a nivel nacional, de las cuales el 26.7 por ciento fueron hechas en la región sur del país; en 2009 de las 22 mil 129 denuncias que se recibieron, el 34.6 por ciento fueron ubicadas en esta zona".

“Los datos son muy desconcertantes, en tanto hay una enorme brecha cuantitativa entre un año y otro dentro de las mismas entidades: en 2008 Oaxaca, segundo estado a nivel nacional con mayor número de denuncias presentadas, cuatro mil 126, reporta tan sólo 75 denuncias comprobadas ante el Ministerio Público en 2009, mientras que Puebla, que sólo presentó 921 denuncias en 2008, al año siguiente reportó casi el cuádruple: tres mil 434".

Así es la vida de los menores en Puebla y en la zona sur: malos servicios, marginación y maltrato, añejas prácticas ignoradas por muchos.

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