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7 jun. 2009

Mantienen el morado de caracol en ropas tradicionales



Por René López, corresponsal

Heroica Ciudad de Tlaxiaco, Oax.-
El púrpura de caracol que se mantiene en las ropas tradicionales de los pueblos indígenas de la costa de Oaxaca, es un color de miles de años, que aún se conserva ante la destrucción de empresas extranjeras que han querido robarse la idea. Obras de arte que se expusieron en el marco de la IX semana de la cultura Mixteca, llevada a cabo del 31 de mayo al 5 de junio, en la Universidad Tecnológica de la Mixteca.

Servilletas, manteles, carteras, bolsas y huipiles mantienen el morado extraído de los caracoles del mar que algunos artesanos todavía plasman en sus obras de arte.
Este colorido que lucen en las enaguas las mujeres de Jamiltepec, de Pinotepa y otros lugares es una obra de arte que se desvanece ante la escases de estos animales que la gente se come, o ante empresas que lo vienen a explotar, tal es el caso de la compañía japonesa “purpura imperial” que hace algunos años, no hacia buen uso de él, fue un factor que hizo lo mermar.

Don Mauro Abacu Avendaño Luis, presidente del grupo de tintoreros del caracol purpura panza del mar de Pinotepa, persona con 59 años recolectando el veneno de caracoles, en entrevista nos da a conocer que esta pintura morada se logra obtener de los caracoles, justo al momento del vaciante del mar, es cuando uno logra adentrase y con una estaca se desprende al caracol, quien al desprenderlo primero avienta su orín, después hay que estar muy atento porque cuando se enoja se defiende aventando su veneno, que es lo que se convierte en la pintura.

Lo que arroja el caracol en forma de defensa se atrapa en una madeja de hilo de algodón, en esta primera etapa la pintura es blanca porque está fresca, pero cuando le pega el aire se torna amarillo, después verde y con el sol se vuelve morado.
Cuando no le pega la luz del sol y se seca se pone verde, pero al remojarlo y ponerlo a secar en el sol ya se vuelve morado.

Obtener este color de la naturaleza y sobre todo de estos animalitos, se tiene que aplicar sobre todo mucha ternura, porque los caracoles solo avienta unas cuantas gotas de pintura que hay que estar muy atentos para atraparlo con las madejas de hijo.

Es un trabajo emocionante y divertido, sobre todo porque el cuidado empieza con cuidarlos al desprenderlo del lugar donde están para que vuelvan a la vida normal.
El premio nacional de Ciencias y artes en el 1985, también nos platica que el trabajo es detallado, porque para pintar solo una madeja de hijo tiene que utilizar más de trescientos caracoles y durante una semana cinco a seis madejas de hilo.

Existe un plan de manejo y permiso para la realización de este trabajo, porque para su cuidado solo se utilizan seis meses para poder realizarlo que va de octubre a marzo y otros seis de veda.

Ante la falta de caracoles, hoy únicamente solo 19 personas se dedican a esta actividad, en el parque nacional de Huatulco, después de que hace cincuenta años, era una labor fuerte, pero lo que más ha lastimado es que la gente se come a estos moluscos.

Por último, Mauro Abacu Avendaño Luis, dijo que el trabajo de atrapar el veneno de los caracoles lo viene realizando desde el año de 1956, herencia de trabajo de sus familiares que ya lo hacían cuando él era niño, y desde siempre cuidarlo es también su dedicación, ya que al desprender a estos animalitos cuida que estos se vuelva a incorporar a su lugar.

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