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03/11/2012

¿A dónde van los migrantes muertos en su día?


Carmen González Benicio, corresponsal

Tlapa de Comonfort, Gro.-
En este Día de Muertos la migración muestra a los difuntos que perdieron la vida porque tuvieron que salir de su comunidad en busca de mejores condiciones económicas enrolándose como jornaleros a los campos cultivo de Sinaloa o mojados a los Estados Unidos.

Ambos casos se encuentran en la familia Romero, indígena na savi, originaria de Cahuatache, del municipio de Xalpatláhuac que ante la carencia de tierras para sembrar al migrar a Tlapa, la falta de empleos, y su dificultad para acceder a la educación se vio obligada a migrar a los campos de cultivo en Sinaloa, donde se necesitaba su mano de obra, especialmente de los niños.

Carmela Romero Pastrana, quien también fue jornalera, pero después logró entrar a la primaria y secundaria contó que su sobrino Leonardo fue uno de los que quedó bajo las llantas de la batanka, el carro que se usa para recolectar las hortalizas  que los jornaleros cortan en los sembradíos.

Dijo que ella ya no fue esa temporada a Sinaloa, pero el cuerpo de su sobrino se quedó allá después de que el tractor paso sobre su cuerpo rompiéndole las costillas, aunque en ese tiempo por 1985 no se exigía justicia y las condiciones para ellos eran más difíciles.

En otro accidente perdió la vida su hermano Eugenio o el Tuku, como se conocía en la colonia Loma Bonita, quien después de salir durante varias temporadas a los campos de cultivo de Sinaloa como jornalero  le atrajo la idea de irse de mojado a los Estados Unidos.

Carmela contó que el viaje a los Estados Unidos lo hicieron sus dos hermanos Eugenio y Raúl, este más grande, quienes llegaron sin problemas a la frontera, pero cuando estaban cruzando el carro en el que iban se volteó por el exceso de peso ya que iban varios migrantes.

Ahí su hermano Eugenio fue el más afectado porque la estructura metálica del vehículo le rompió su columna vertebral y ya no puedo mover los pies; Raúl salió ileso, a ambos los trasladaron a territorio estadounidense para ser atendidos, “cuando se recuperó mi hermano Eugenio lo mandaron a México y a Raúl lo dejaron quedarse”, dijo y agregó “tal vez porque pensaron que él se encargaría de pagar su gastos y ahora sigue allá, él tuvo suerte”.

“Mi hermano Eugenio sólo vivió cinco años más después de ese accidente y ahora como a todos le ponemos su vela y sus flores como adulto, pues ya tenía más de 18 años cuando murió”, explicó.

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