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25 ago. 2008

Hallan reveladoras “maravillas” antropológicas de Guerrero

México, DF., (La Jornada).- Las investigaciones antropológicas de los años recientes en el estado de Guerrero llevan de sorpresa en sorpresa: que la presencia olmeca detectada en la región no venía “de afuera”, de la costa del Golfo de México, como antes se aceptaba; que la antigua cultura regional, ahora denominada como “mezcala”, era muy diferente al resto de las del “occidente mexicano”, donde antes se le clasificaba; que el mayor conocimiento del territorio guerrerense llevará a replantear cómo se interrelacionaban las diversas culturas que integraban la civilización que floreció en Mesoamérica; que aparte de las cuatro lenguas originarias que hoy se conocen en esa entidad había otras 29, desaparecidas a partir de la Colonia; que ahora se sabe que desde 1901 había ahí grupos revolucionarios, como los fotografiados en Otatlán, en imágenes hasta hace poco desconocidas en México.

De esas y otras “maravillas” arqueológicas, históricas, etnológicas y lingüísticas se hablará durante la tercera mesa redonda El conocimiento antropológico e histórico sobre Guerrero, que, con la participación de unos 140 investigadores mexicanos y extranjeros, se realizará del 26 al 29 de este mes en la ciudad de Taxco, a iniciativa de la Coordinación Nacional de Antropología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y con la colaboración de otras instancias, como el gobierno de ese estado.

Algunas cifras de esa diversidad y riqueza cultural casi inexplorada y desconocida son sorprendentes: por ejemplo, según lo investigado hasta hoy, se han ubicado “al menos” unos 2 mil sitios arqueológicos, de los cuales sólo siete han podido abrirse al público, como informaron este jueves miembros del equipo multidisciplinario del Proyecto Integral en Antropología e Historia de Guerrero, del INAH.

En la conferencia de prensa estuvieron Rosa María Reyna, de la dirección de salvamento arqueológico; Samuel Villela, de la dirección de etnología y antropología social; Erasto Antúnez, de la dirección de lingüística, y Juan José Atilano, de la dirección de fomento a la investigación de la mencionada coordinación de antropología.

Tras destacar la importancia para la antropología mexicana de rescatar la tradición de los estudios integrales y multidisciplinarios –alejados de las investigaciones de caso y muy especializadas–, Rosa María Reyna dijo que Guerrero es un estado que estuvo “abandonado” por la antropología durante muchos años.

Agregó que las causas fueron su topografía y la inseguridad en varias zonas, aunque más adelante señaló que ese abandono también fue un “error institucional” porque se prefirieron los descubrimientos arqueológicos “espectaculares”, como los de la zona maya.

Recordó que artistas como Miguel Covarrubias e investigadores como Jaime Litvak y Paul Schmidt ya habían previsto que cuando se estudiara la enorme riqueza cultural de Guerrero los resultados modificarían las ideas aceptadas sobre Mesoamérica.

Olmecas, mezcalas, yopes

Ahora, después de algunos años de investigación, Reyna destacó que, “a grandes rasgos”, ya se puede afirmar que en el actual Guerrero existió una importante presencia de los portadores de la cultura olmeca –hayan sido “quienes hayan sido”, pues faltan más investigaciones–, aunque ya se sabe que no provinieron de la costa del Golfo de México.

Reyna mencionó algunos sitios arqueológicos de culturas y épocas distintas, que van de 2 mil 500 a.C. hasta la llegada de los españoles, como Teopantecuanitlán, de influencia olmeca; La Organera-Xochipala, de la cultura mezcala, y Tehuacalco, de la cultura yope.

La investigadora agregó que también se ha ubicado presencia de objetos teotihuacanos, aunque dijo que esa época todavía es “bastante confusa”.

De la cultura mezcala dijo que se considerada “propia de Guerrero” y algunos estados vecinos, que se ubica en el norte y tiene características diferentes a las otras del occidente mexicano. “Antes sólo se conocían las extraordinarias figurillas de rasgos esquemáticos de estilo mezcala. Ahora ya sabemos que están asociadas a cierto tipo de edificios de arquitectura compleja”.

Los estudiosos también informaron que durante la tercera mesa se darán a conocer más “primicias” de un subprograma conocido como Proyecto antropológico integral en la región nahua-chontal en el norte de Guerrero.

Pobreza social, riqueza cultural

Samuel Villela destacó que, en contraste con el ancestral problema de pobreza social entre los pueblos indígenas y mestizos de Guerrero, existe gran diversidad y especificidad cultural milenaria que debe ser explorada y dada a conocer, pues enriquece la cultura de la nación y proporciona elementos de identidad.

Erasto Antúnez dijo que en Guerrero llegó a existir gran cantidad de lenguas, posiblemente producto de que, “salvo algunas opiniones divergentes”, uno de los orígenes del maíz haya estado en la región de la Tierra Caliente, en la cuenca del río Balsas.

“Eso, posiblemente, habría propiciado que se dieran cita ahí multitud de culturas que uno no podría ni siquiera sospechar. Del recuento de lenguas que tenemos del siglo XVI, en las relaciones geográficas, descubrimos que llegaron a hablarse, simplemente en ese siglo, 33 lenguas diferentes, las cuales desaparecieron casi en su totalidad, y quedan sólo cuatro que se hablan en la actualidad en el estado.”

Antúnez dijo que entre las causas de la pérdida de esas 29 lenguas figura la evangelización española, que centró su labor en el náhuatl y descuidó el uso de los otros idiomas.

Dijo que el conocimiento de esas lenguas es posible mediante la búsqueda de documentos coloniales donde haya registro de ellas, así como mediante las toponimias, es decir, los nombres de lugares, pueblos, cerros o barrancas que proporcionaran indicios sobre los idiomas desaparecidos.

El investigador cuenta que hallaron un documento colonial que consignaba acerca del chontal de Guerrero, el cual se hablaba en la parte norte. Dicha lengua tonal quizá haya sido sustituida por el náhuatl-chontal, comentó.

“De llegar a conocer esas lenguas, tendríamos en nuestras manos información relevante para la historia de Mesoamérica. Hoy, parte de lo que es el México antiguo y el moderno es desconocido precisamente por la ignorancia de esas lenguas. De ahí la necesidad de recuperar información, para clasificarla y saber cómo fueron los movimientos migratorios en el territorio que hoy se conoce como Guerrero y su relación con otras áreas mesoamericanas. Ello cambiaría tajantemente la historia del México antiguo, pero también la del moderno.”

Aventurero y científico

Juan Atilano recordó que en la tercera mesa de Guerrero se desarrollarán 26 rubros temáticos; el tema central será la investigación multidisciplinaria integral y su impacto social.

Agregó que se abordarán y revalorarán los aportes del explorador, minerólogo, arqueólogo, fotógrafo y aventurero escocés William Niven, de quien se montará en Taxco una exposición con 89 de sus fotos de zonas urbanas y rurales de Guerrero, tomadas entre la última y la primera décadas de los siglos XIX y XX, cuyos originales son resguardados en un museo de Nueva York.

Entre las imágenes de Niven, a quien se dedicará el próximo número de la revista Diario de Campo, figura la de un grupo de revolucionarios en Otatlán, Guerrero, tomada en 1901, es decir, nueve años antes de que comenzara formalmente el movimiento armado.

Niven entregó varias piezas arqueológicas al gobierno porfirista, pero logró sacar otras al extranjero, aunque las estudió, dibujó y tomó fotografías, con lo que dejó un registro fundamental para los estudiosos de hoy.

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