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25 dic. 2009

Padece población indígena pobreza multidimensional

Ciudad de México, DF., (Milenio).- En México el 75 por ciento de la población indígena padece pobreza multidimensional, es decir carece de ingresos suficientes para adquirir bienes y servicios, y el 39.2 % se ubica en pobreza extrema por presentar más de 4 carencias sociales, siendo la alimentación, el acceso a la educación, a los servicios de salud, y a la vivienda digna, los más comunes.

Los resultados de la “Metodología Oficial para la Medición Multidimensional de la Pobreza en México”, del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, establecen que las comunidades indígenas forman parte de los sectores más pobres y con mayores rezagos que existen en el país.

De acuerdo a dichas mediciones, 2.68 millones de indígenas, que representan el 39.2% sufren de pobreza extrema ya que padecen 4.2 carencias en promedio, dentro de una escala de seis, como son rezago educativo, acceso a los servicios de salud y a seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en vivienda y alimentación.

Asimismo, el Coneval establece que 2.49 millones de indígenas, que representan el 36.5% sufren 3.1 carencias; 1.37 millones, es decir, el 20% tienen 2.8 carencias, y 0.08 (80 mil indígenas), que abarcan el 1.2% se encuentran a punto de ingresar a las filas de pobreza extrema.

En el “Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social en México 2008”, el Consejo establece que los niños forman parte de los sectores más afectados de las comunidades indígenas que existen en el país y que, de acuerdo al INEGI, se encuentran asentados en 62 pueblos.

“Los niveles de desnutrición siguen siendo muy elevados para la población indígena. La prevalencia de baja talla de menores de 5 años en la población indígena fue de 33.2 % en 2006, respecto a 48.1 % en 1988.

Al respecto el Censo Nacional de Talla 2004, un poco menos de 10 % de los 2.5 millones de niños que en ese año ingresaron al primer grado de primaria tenían estatura baja, con 112 centímetros.

La mayoría de los menores tenían 6.5 años de edad, grupo para el que la medida óptima, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, es de 122 a 123 centímetros.

Y es que el consumo per cápita promedio de alimentos del 20 % más pobre de la población en el país en 2006 fue de sólo 424.6 pesos, menor a la línea de pobreza alimentaria urbana o rural.

“Lo anterior indica que debido a que la población en pobreza tiene que dedicar recursos a otras necesidades (salud, educación, transporte, vestido, etc.), además de la alimentación, el gasto que pueden hacer para alimentos es incluso menor al valor de la canasta mínima alimentaria. Esto muestra la fragilidad de la situación nutricional de la población en pobreza”.

El Coneval establece que en agosto de 2007, el crecimiento del valor de la canasta alimentaria rural fue de 5.2 por ciento, en agosto de 2008 fue de 12.2 por ciento y el crecimiento total de agosto 2006 a agosto 2008 fue de 18 por ciento, valor que si fuese superior al aumento en los ingresos de los hogares se traduciría en un crecimiento de la pobreza por ingresos.
En cuanto a la educación, el Coneval retoma las evaluaciones del Banco Mundial (2004) donde se establece que 22 de las escuelas de peor calidad en el país son precisamente las dirigidas a la población indígena.

Investigaciones de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CNDPI) establecen que de cada 100 niños indígenas sólo 24 terminan la primaria. Y de cada 100 que ingresan a la primaria solo siete llegan a matricularse en instituciones de educación media y de nivel técnico.

“La población indígena sin instrucción primaria triplica el promedio nacional, de cada cuatro mujeres sin educación primaria tres son indígenas; la deserción escolar en este sector de la población es dos veces mayor a la media nacional y de cada tres niños fuera de la escuela dos son indígenas”, de a la CNDPI.

Y a ello habría que agregar la reprobación. El promedio nacional alcanza el 5 %, mientras que en las escuelas indígenas es de 9.8 %, casi el doble.
Pero además el 51 % de las escuelas primarias son atendidas únicamente por un docente (27.8 %) o por dos profesores (22.8 %). Hay uno o dos profesores para los seis grados.

El analfabetismo en las mujeres indígenas mayores de 15 años es de 43.1 % y en los hombres alcanza el 23.2
A la edad de seis y nueve año, cerca de la mitad de las niñas y los niños indígenas no sabe leer ni escribir.

En cuanto a salud, el 83.7 % de los pobladores indígena no tienen acceso a dichos servicios, cuatro de cada diez viviendas indígenas carecen de agua entubada; una de cada cinco no tengan electricidad y siete de cada 10 no tienen drenaje.

Las estadísticas también señalan que el 40 % de los indígenas no saben qué tipo de agua consume y lo lamentable es que el 95 % de la mortalidad infantil está relacionada con infecciones gastrointestinales, incluso tracoma, paludismo y cólera, muchas ellas causadas por el consumo de líquido de mala calidad.

Pero además la mezcla de agentes químicos con el agua, tales como plomo y arsénico, que para el caso de una comunidad en la Montaña de Guerrero, o entre los huicholes que trabajan en las plantaciones de tabaco, ha ocasionado a los pobladores anencefalia, cáncer, parálisis parcial o total, abortos espontáneos y meningitis.

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